Descubre qué beneficios aportan, qué tamaño elegir y cómo utilizarlas para ganar fuerza, pulir la técnica y mejorar el rendimiento en piscina y aguas abiertas.

Postemporada, piscina y triatlón (o aguas abiertas) son sinónimo de trabajo y periodo propicio para perfeccionar la técnica, trabajar los puntos débiles y corregir malos hábitos en el agua, en definitiva, para mejorar el rendimiento personal. Una etapa clave para ver progresos en los siguientes meses y donde los accesorios entran en juego. En este caso, nos centramos en las palas de natación.

¿QUÉ BENEFICIOS TIENEN LAS PALAS DE NATACIÓN?

Su uso es extremadamente beneficioso en términos físicos. El aumento de la fuerza específica del tronco superior (hombros, brazos, pecho y espalda) gracias al ejercicio de resistencia y de trabajo muscular al que someten al nadador durante la tracción es su rédito más evidente. Sin embargo, no es el único.

Las palas de natación también favorecen la mejora de la técnica ya que ayudan a detectar errores en la entrada de la mano, el agarre y la posición del antebrazo y, por lo tanto, contribuyen a tener un mejor control de la brazada. En ese sentido, el trabajo con ellas permite ganar una mayor conciencia de la longitud de brazada ya que permiten experimentar cómo mantener una tracción eficaz, aunque no garantizan que disminuya el número de brazadas.

Asimismo, su utilización también reporta un trabajo de potencia que, unido a ese progreso imprescindible en la técnica que debe mantenerse, puede fomentar a través de las series una mejora de la velocidad.

La percepción del agua es otra de las ganancias que se extraen del uso de las palas y es que su reiterado uso facilitará que el nadador sea consciente de si aplica la fuerza en la dirección adecuada.

La resistencia y la fatiga también mejorará en su conjunto gracias a las palas de natación.

UN CONSEJO PARA LOS NOVATOS

Para aquellos que sean noveles en el uso de palas de natación es recomendable iniciarse con palas pequeñas o de tamaño moderado. Una vez comenzado ese hábito el nadador debería utilizarlas en periodos de tiempo cortos y alternarlos con tramos de natación sin palas. Ese uso puede ir en aumento con el tiempo. De la misma manera, se debe evitar una entrada forzada de la mano al realizar la brazada y no se deben utilizar para compensar una técnica deficiente o para nadar siempre más rápido.

¿QUÉ TAMAÑO DE PALAS DE NATACIÓN EXISTEN Y PARA QUÉ SIRVEN CADA UNA DE ELLAS?

En las líneas superiores se mencionaba el tamaño de las palas de natación y de forma común existen tres tipos: pequeñas o de dedos, medianas y grandes.

LAS PALAS PEQUEÑAS

Las palas de natación pequeñas o de dedos (finger paddles) son un poco más anchas que la palma de la mano, y mucho más cortas. Son propicias para mejorar la técnica de crol (estilo libre) y el control de la brazada ya que mejoran la sensibilidad al contacto con el agua, ayudan a trabajar el agarre inicial y la orientación de la mano, permiten practicar la tracción con menos resistencia que las palas grandes y son útiles para perfeccionar el movimiento sin centrarse tanto en la fuerza.

LAS PALAS MEDIANAS

Las palas de natación medianas son las más adecuadas para los principiantes ya que su composición genera un menor riesgo de lesión por mal gesto. Además, mejoran la sensibilidad al contacto con el agua, ayudan a trabajar el agarre inicial y la orientación de la mano, permiten practicar la tracción con menos resistencia que las palas grandes y por todo ello son útiles para perfeccionar el movimiento sin centrarse tanto en la fuerza.

En este sentido, Zone3 tiene a sus Palas de Natación Ergonómicas como un modelo ideal, ni muy pequeñas ni muy grandes, perfectas para desarrollar la fuerza del tren superior al nadar cuya forma contorneada maximiza el efecto en las posiciones de agarre del agua en estilo libre y minimiza cualquier interrupción de la técnica de brazada, reduciendo así el riesgo de lesiones.

Para aquellos que deseen unas palas algo más grandes focalizadas en la potencia, pero sin llegar a un tamaño superior, la marca británica propone las Palas de Natación Power Stroke cuyo panel naranja neón en la zona del pulgar ayuda al nadador a concentrarse en su técnica y asegurarse de que sea el pulgar/dedo índice el que entra primero en el agua.

Este punto técnico garantiza que la mano entra en el agua con la menor resistencia posible y que el resto de la mano entra suavemente a medida que se produce la rotación de hombro y cadera, ayudando a generar indirectamente también una mayor potencia.

LAS PALAS GRANDES

Las palas grandes son las más habituales y sirven para series de velocidad y para trabajos por encima del umbral. Estas tienen una superficie mayor que la mano y generan más resistencia al desplazarse por el agua por lo que exigen más fuerza en cada brazada. Ambas cosas las convierten en las señaladas para realizar trabajo de fuerza específico y series controladas de potencia para la natación.

OTROS MODELOS

Además, a estos tres tipos de palas, se añaden otros modelos más específicos como lo son las palas técnicas sin gomas y las palas de agarre o de sculling.

Las primeras están diseñadas para perfeccionar la mecánica de la brazada y en ese sentido dan información inmediata sobre la posición de la mano; ayudan a detectar entradas y tracciones incorrectas y fomentan un movimiento más consciente y coordinado.

Las segundas están pensadas para mejorar el agarre del agua y la fase inicial de la brazada y por eso son mucho más pequeñas y con una forma particular concreta para los ejercicios de remada y agarre. Son un tipo de pala que mejoran la percepción de cómo la mano y el antebrazo se apoyan en el agua, ayudan a trabajar el inicio de la tracción y la posición del codo y por supuesto son útiles para practicar movimientos cortos de remada y controlar la orientación de la mano.