El noruego Blummenfelt analiza sus errores en el Mundial 70.3 y verbaliza sus dudas, sus ‘y si’ y su decepción tras ser segundo en Niza, sin perder el foco de Kona.

Kristian Blummenfelt quería romper su sequía de títulos en Niza, pero dieciocho segundos le separaron de Hayden Wilde y de la corona del Mundial Ironman 70.3. Días después de un resultado amargo, el noruego sigue repasando en su canal de Youtube una carrera que pudo haber terminado de otra manera y que, sin embargo, acabó reducida a una diferencia mínima. Algo para lo que no hay un único error, tampoco una respuesta única y sí, muchos escenarios hipotéticos en los que meditar y cuestionar lo que quizá habría hecho diferente.

«Quizá esta vez fui un poco demasiado conservador en la bicicleta», admite. La frase resume buena parte de sus dudas, también la de los fantasmas del pasado que condicionaron su actuación hace poco más de una semana.

LOS FANTASMAS DE 2019 Y 2025 ATENAZARON A BLUMMENFELT

Y es que, Blummenfelt no quiso repetir errores y eso le llevó a cometer otros nuevos. Según reconoce, en 2019 había terminado la bicicleta completamente vacío. El año pasado, al llegar a la Promenade de Niza, volvió a comprobar que había pagado demasiado caro el esfuerzo sobre la bicicleta: «Una de las lecciones que aprendí en 2019 cuando estaba subiendo a la cima del Col de Vence fue que estaba completamente agotado y lo mismo cuando bajé a la Promenade el año pasado: no tenía las piernas para correr que quería tener».

Por eso, su intención en 2026 era llegar a la segunda transición con suficiente energía para correr y decidió ser prudente. Tal vez pecó de serlo en demasía en un contexto en el que la natación le había dejado en «una buena posición».

BLUMMENFELT PECÓ DE CONFIANZA EN EL ASCENSO AL COL DE VENCE 

Tal y como concede, salir cerca del grupo delantero le llevó a afrontar el segmento ciclista con la seguridad de estar ‘dentro’ de la carrera. Una sensación capciosa que le indujo a rodar a su propio ritmo y eludir entrar en una lucha permanente por las posiciones.

Tal y como relatamos en la crónica, Blummenfelt no solo parecía cómodo en ese alambre, sino que ahora confirma que lo estaba, así como que en sus cálculos ceder entre minuto y medio o dos con los líderes era una distancia que todavía consideraba recuperable porque tenía más en las piernas. «Sentí que podía presionar más fuerte si lo necesitaba, pero también pensé que estaba lo suficientemente cerca de la parte delantera como para estar bien» declara.

Sin embargo, con la perspectiva que le da el tiempo y el vídeo, Blummenfelt admite que fue ahí donde cometió el primero de sus errores pues esa laxitud le pasó factura en la parte final de Col de Vence donde perdió la rueda de Gustav Iden y no consiguió volver a engancharse cuando el ritmo de la parte delantera cambió.

“DESCONOCÍA LAS REFERENCIAS REALES Y ME ESTRESÉ EN EL DESCENSO”

A partir de ahí, tuvo que afrontar el descenso solo y esa soledad alteró la percepción del tiempo y ritmo del noruego peor de lo que en realidad era, propiciando un estado ansioso y tensión que podía haber evitado. «Realmente no sabía cuánto tiempo estaba perdiendo. Me sentía estresado. En mi cabeza, estaba pensando que tal vez estaría como tres minutos y medio, cuatro minutos por detrás de la cabeza después de ese descenso».

Cuando revisó los tiempos tras finalizar la carrera descubrió que había rodado mejor de lo que creía «Creo que estaba rodando al mismo ritmo que la mayoría de los rivales en el descenso y lo hice mejor de lo que lo pensaba durante la carrera» pero el pedalear sin referencias condenó a Blummenfelt a nuevos quebraderos de cabeza y “y si”. En este caso, si debería haber sido más agresivo antes, en el ascenso. Porque ahora revela que tras el segmento ciclista su objetivo no estaba ya en ganar el Mundial, que ya lo había descartado, sino en alcanzar el podio. «Cuando volví a T2, todavía pensaba que un podio era realista». Nada más.

EL ‘TORO’ ARRANCÓ A CORRER SIN CREER EN SI MISMO: UNA ASPIRACIÓN MENOR

Blummenfelt renunció ahí y momentáneamente a la victoria según se desprende de sus declaraciones en su canal. No creía en ella y además era consciente que para ganar necesitaba algo más, más propio y cercano a un ‘milagro’ en el que se uniese un medio maratón propio extraordinario y una debacle de Wilde como la que protagonizó el neozelandés en 2024. Por eso, según comenta sus intereses estaban en otro lugar «Era consciente de que necesitaba que Hayden se desbocara como lo hizo hace dos años en Taupō para luchar por la victoria y me preguntaba a cuánto estaba el grupo de Jelle y Gustav».

Establecida la meta, Kristian admite que reestructuró su estrategia de carrera a pie por fases. La primera, no precipitarse «Empecé a correr bien, me sentía bien, me sentía muy relajado y debía hidratarme bien en esa fase». La segunda, alcanzar a ese paso el kilómetro 10-12 antes de aumentar el ritmo. «Simplemente quería llegar a la marca de 10-12 kilómetros antes de realmente acelerar a fondo». Táctica que como se probó funcionó. Tras bajarse de la bici en decimosexta posición, poco a poco empezó a recuperar posiciones antes de alcanzar alrededor del kilómetro 10 a Iden, que iba cuarto en ese momento, y después continuó en busca de Geens y Lasse Nygaard Priester.

EL PUNTO DE INFLEXIÓN DE NIZA

La caza del belga y el alemán vertebró para Blummenfelt el punto álgido de un medio maratón cuyo desarrollo cambió de manera ostensible después del kilómetro 15 cuando Priester comenzó a perder terreno. «Cuando Geens pasó a Lasse vi que este se estaba quedando atrás muy rápido y pensé: tengo que subirme a este tren de inmediato, pasar a Lasse lo más rápido posible para asegurarme de que sus sueños de subir al podio se hagan añicos. Así que pasé a Lasse tan rápido como pude y me fui a por Jelle».

“DESAFORTUNADAMENTE LLEGUÉ O REACCIONÉ TARDE”

Según relata Blummenfelt aquella decisión y aquel cambio de ritmo terminó teniendo una importancia mayor de la que podía parecer. «Esa fue tal vez la pequeña aceleración que necesitaba para llegar a mi velocidad máxima al final».

A partir de ese instante, tal y como revela, ya no corrió por un podio que ya había asegurado. Por primera vez desde que había perdido el contacto con Iden en el Col de Vence, Kristian creyó que tal vez podía ganar. Pero quedaba poco tiempo y este jugó a favor de Wilde.

Pese a tenerlo todo en contra Blummenfelt siguió recortando diferencias a pasos agigantados y alentado por las referencias que fue recibiendo y esa dinámica hiper positiva unida a la esperanza de un pinchazo de Wilde llevó al noruego a soñar con cambiar el orden del TOP2 «Era posible hacer algo de daño en la parte final». Como todo el mundo sabe, ese 1:05:12 no fue suficiente y el subcampeón del mundo se rinde a la evidencia «Creo que, desafortunadamente, llegué o reaccioné un poco tarde».

“ESTOY UN 20% FELIZ Y UN 80% DECEPCIONADO. TENGO SENTIMIENTOS ENCONTRADOS”

Una sensación ingrata y agridulce que Blummenfelt mantiene con el paso de los días, la de ser otra vez subcampeón pese a completar el mejor medio maratón de la historia de los Ironman 70.3. «Estoy como un 20% feliz por haber podido subir al podio con la media maratón más rápida en un triatlón y un 80% decepcionado porque no fue suficiente para conseguir el título mundial».

“EL AÑO PASADO PERDÍ EL MUNDIAL, ESTA VEZ ME HE GANADO EL SEGUNDO PUESTO”

Un estado en el que ahonda y verbaliza con absoluta franqueza «Tengo sentimientos encontrados con la carrera, al haber conseguido otro segundo puesto». Una plata muy diferente a la del curso pasado en el mismo escenario «Siento que en esta ocasión he ganado ese segundo puesto. A diferencia del año pasado donde definitivamente perdí el primer puesto».

EL TORMENTO DE BLUMMENFELT: TRES PREGUNTAS SIN POSIBILIDAD DE RESPUESTA

Percepción positiva que, sin embargo, no ha evitado que Blummenfelt se cuestioné en retrospectiva las decisiones que tomó aquel domingo 13 de septiembre «Me pregunto si debería haber hecho algo diferente en la carrera, si debería haber sido más agresivo en la subida para minimizar la pérdida que ya tenía allí, o si debería haber rodado más fuerte en el camino de vuelta por el paseo marítimo, o si debería haber empezado a aumentar el ritmo antes en la carrera a pie».

Tres preguntas que como él mismo reconoce quedarán sin respuesta. «Supongo que es difícil decirlo, y son respuestas que nunca obtendré, lo cual es un poco molesto».

“COMPETIMOS POR TÍTULOS, NO SOLO POR TIEMPOS RÁPIDOS”

Con el Mundial Ironman 70.3 ya en el cajón de los recuerdos, pero completamente hambriento de oros,  Kristian Blummenfelt ya prepara el Mundial Ironman de Kona del próximo mes de octubre. Uno para el que ya avisa «Quiero superarme en Hawái con respecto a cómo lo hice en Niza».

Una ecuación en la que solo cabe el número uno como resultado porque, siguiendo la línea, filosofía y mentalidad de su compatriota y atleta Jakob Ingebrigtsen en alusión a las elecciones de Josh Kerr, Blummenfelt sentencia «Estamos entrenando y compitiendo por títulos mundiales, no solo por tiempos rápidos en la carrera a pie». El siguiente capítulo espera en Hawái.