- El neozelandés se impone tras una trepidante carrera en la bicicleta del campeón fue clave para aguantar la carrera a pie de Blummenfelt.
Hayden Wilde es el nuevo campeón del Mundo Ironman 70.3 después de vencer una carrera en la que
CALMA TENSA Y RÍTMICA EN UN SEGMENTO ACUÁTICO SIN GANADORES NI PERDEDORES
Con pirotecnia. Así comenzó un Mundial Ironman 70.3 masculino con cuentas pendientes en cada esquina, en cada dorsal. Esas que comenzaron a intentar cobrarse tan rápido como Casper Stornes perdió el gorro en la primera brazada en la Baie des Anges a elevadísimo ritmo acuático, pero mesurado protagonismo de los favoritos que dejaron que el italiano Michele Bortolamendi y Seth Rider (23:28) liderasen la prueba y condujesen a la T1 a un gran grupo del que únicamente quedó excluido Gustav Iden que cedió +41” respecto al líder.
Siempre se dice que un triatlón no se gana en el agua, pero sí se puede perderlo, pero en esta ocasión, el elemento líquido fue condescendiente o ellos muy fuertes, y nadie quedó derrotado a las primeras de cambio.
EL COL DE VENCE AQUIETÓ UNA REVOLUCIÓN QUE PARECIÓ NO LLEGAR NUNCA, PERO QUE SÍ RESINTIÓ A BLUMMENFELT
Un contexto de carrera que derivó en un inicio ciclista inusual, más propio de un pelotón ciclista profesional, de ese Tour de Francia que tantas veces ha pasado por la ciudad que de un Campeonato Mundial de triatlón sin drafting. Una fila de triatletas tan ordenado y coordinado como una hilera de hormigas trabajadoras que esperó a tomar altura para romper la cadena de montaje.
Y, pese a ello, esa fractura tardó en llegar auspiciada por el desinterés de los mejores ciclistas que dejaron pasar la primera ascensión del día sin grandes ofensivas, adentrados en una partida completamente táctica y posicional en la que Jamie Riddle y Jonas Schomburg fueron los primeros en tomar posición para provocar junto a Josh Ferris, Lasse Nygaard Priester y Valdemar Solok la primera escisión del día en la antesala del ascenso a un Col de Vence de unos 9,7 km al 6,6 % de media, y rampas que superan el 10–12 % que maniató y supeditó cualquier movimiento, tornando su aproximación en un juego de vigilancia y acordeón de tiempos, posiciones, márgenes y distancias entre los Jelle Geens, Rico Bogen o Hayden Wilde y compañía.
En esa partida en la que lo mental y físico se entremezclaban demandante y exigentemente en los cálculos personales de cada triatleta, el trío noruego de Casper Stornes, Kristian Blummenfelt y Gustav Iden y el belga Marten Van Riel parecieron tomárselo con una distancia inusitada, una que no obstante pronto abandonó el vigente campeón Ironman cuando advirtió los primeros síntomas de huecos importantes para reengancharse con los hombres de cabeza.
Actitud que más tarde trataron de replicar sin éxito Iden y Van Riel, pero no un Blummenfelt más laxo y aparentemente cómodo en esos espacios en el alambre que dejó a los tres en la cima más determinante del día a dos minutos del líder, un Bortolamendi que sorprendió o no tanto después de su actuación en Aix en Provence con un impresionante ascenso en menos de 27 minutos (26:50), para ser el mejor escalador de entre los primeros clasificados, el KOM de Col de Vence fue para un conocido en estos de los triatlones con puertos míticos como Simon Viain (26:37) que se valió de ello para ponerse justo por delante del ‘Toro’.
BOGEN Y WILDE ROMPEN LA CARRERA EN EL DESCENSO
Por eso, en una carrera en la que la pendiente hacia arriba no hubo marcado grandes diferencias, el descenso se erigió en la gran baza de unos cuantos. Deseoso de aprovecharlo, un Bogen que comandó como nadie una bajada técnica que podía ser clave y lo fue gracias al alemán para fragmentar la carrera en pedazos. Su determinación llevó a dejar en cabeza a solo cinco hombres en cabeza, un movimiento que, entre los llamados a vencer hoy, solo siguió Wilde y un Riddle con dificultades que después pagó quedando cortado.
Tras ello, el neozelandés le dio continuidad al ataque del europeo para ensanchar una renta que por fin parecía destinada a ser significativa, derivando en una guerra de guerrillas en los grupos que se fueron conformando tras ellos mientras Bogen volvía a encender la mecha.
IDEN Y GEENS REACCIONARON ANTES DE QUE EL BELGA SE CRUZASE CON EL INFORTUNIO
Grupos en los que especialmente Iden y en menor medida Geens fueron protagonista para firmar un descenso muy trabajado que con gran esfuerzo les permitió reconectar con Stornes y Schomburg, quienes se ubicaban como dúo perseguidor de los lídere, y crear una renta que rozaba el minuto respecto a Van Riel y el minuto y medio con Blummenfelt.
Pero las curvas son traicioneras y en un visto y no visto, Geens había desaparecido perdiendo casi cuarenta segundos allí donde apenas quedaba unos instantes para que asomase el llano acuciado por un problema técnico que le condenó a estar junto a Van Riel a dos de Wilde y compañía y justo por delante de Blummenfelt.
WILDE RESISTIÓ A LA FUERZA IMPRABLE DE BLUMMENFELT EN EL MEDIO MARATÓN
Dos minutos entre el primero y el último de los favoritos y un 21,1K en un pañuelo en el que Hayden Wilde tenía ligera ventaja después de completar también la mejor transición de entre los favoritos.
Todo a favor para el neozelandés que no desaprovechó la ocasión y tan pronto como tuvo oportunidad se marchó en una aventura que quería ser solitaria tras dejar atrás a Bortolamendi pero a la que le salió compañero inesperado de viaje al aparecerle Priester. Por detrás, Iden y Schomburg tomaban posiciones como segundos más rápidos para avanzar hacia el podio y Geens avisaba que no no todo estaba dicho e iba a pelear por volver a ser campeón.
Una dinámicas que se confirmaron en el ecuador de la carrera a pie. Momento en el que Wilde cabalgó en solitario tras soltar a Priester, mientras que a su espalda Geens y Blummenfelt, que había tomado el relevo ritmico de Schomburg e Iden, adelantaban a sus rivales con facilidad pasmosa para colocarse segundo y tercero respectivamente hasta reencontrarse en el kilómetro 16. Un cruce de caminos sin duración después de que el ‘Toro’ embistiese sin concesión ni remordimiento al belga con un único objetivo en meta: atrapar a un Wilde al que mejoraba ostensiblemente el ritmo de paso.
Cinco kilómetros y una remontada escrita en 1:05:12 que pudo ser histórica pero a la que le faltaron e hicieron que un sufriente Hayden Wilde (3:50:51) tocase la gloria en Niza. Tres años después de estrenarse en su caso, el neozelandés ya es campeón.
Kristian Blummenfelt (3:51:09) se alza con una plata que le posiciona como el hombre más fuerte de cara a Kona, pero insuficiente para un noruego que quería acabar ya con su sequía.
Por su parte, Jelle Geeens confirmó su bronce, pero se truncaron sus sueños de ser el primer hombre en firmar un tricampeonato consecutivo.









