El catalán no falla y sube por tercer año a un podio de quilates en una carrera donde Sam Laidlow se exhibe y firma el récord del Club La Santa Ironman Lanzarote.

El Club La Santa Ironman Lanzarote volvió a no perdonar. Un curso más la prueba se mostró inclemente para con sus participantes y demostró una vez porqué es uno de los larga distancia más temidos del mundo.
Puerto del Carmen puede ser cielo, infierno volcánico o ambos al mismo tiempo y en este 2026 no defraudó con su fama ni con su talismán para con un Jordi Montraveta que por tercer año consecutivo logra en suelo canaria el slot para el Mundial Ironman. Esta vez vestida de una tercera posición detrás de dos campeones mundiales como Sam Laidlow y Patrick Lange.
LAIDLOW: LA VENGANZA MÁS DULCE EN EL INFIERNO DE CLUB LA SANTA IRONMAN LANZAROTE
Sam Laidlow es el epítome de la crueldad que en muchas ocasiones se convierte Lanzarote con sus triatletas y a su vez ese anhelo por regresar y vengarse. El galo ofreció una masterclass de principio a fin en el que desde el primer momento asumió el papel que el favoritismo previo le otorgaba.
XANDRE ÁLVAREZ SE DEJÓ VER EN EL AGUA Y LAIDLOW DIBUJÓ SU CONTUNDENTE TRIUNFO
Sin miedos, ni pavor a hombres del mazo, ni conservadurismo que le llevase desde la calma a la validación del slot a Kona. No, el francés lideró la natación y marcó un camino en el que el neerlandés Niek Heldorm fue la gran sorpresa inicial del día al ser capaz de mantenerle el pulso y salir del agua a apenas 14” segundos del que fuera campeón del mundo en 2023.
Un segmento en el que resistieron el golpe tanto Dylan Magnien como Patrick Lange a apenas un minuto de la cabeza de carrera. En clave española, Xandre Álvarez saldaba con nota el primer escollo al emerger del mar a +3’18” por delante de figuras como Léon Chevalier (+4’20”), Kristian Grue (+4’20”), Damien Le Mesnager (+4’56”) o de un Jordi Montraveta que de antemano ya sabía iba a tener que correr a contracorriente y cuya esperanza de remontada partió con un marcador de +5’53” en su contra.
LAIDLOW SENTENCIÓ SOBR LAS DOS RUEDAS Y LA CARRETERA DEJÓ AL ‘ROJO VIVO’ LA LUCHA POR EL PODIO Y LOS SLOTS CON CONTENDIENTES INESPERADOS
Sin embargo, en esta ocasión, no se repitió el guion que se hubo reproducido tanto en 2024 como en 2025. Montraveta no llegó a la T2 en cabeza. Laidlow voló solo a lo largo de esos 2500m de desnivel comprimidos en 180K en los que únicamente Le Mesnager a distancia y solo hasta el ecuador fue capaz de rivalizar en ritmo y forma con su compatriota para auparse a una segunda posición tan aislada como golosa desde la que tratar de asegurar su lugar su billete para Hawái, ajeno a la completa batalla campal en la que se transformaba el grupo trasero.
En ese tercer foco de atención la prueba derivó en un tramo de interminable intercambio de voluntades, de estados y de posiciones, cuyo crisol de instantes eliminó radicalmente a contendientes prematuros como Álvarez y jugó con hombres como Jon Breivold, Heldoorn, Matthew Palmer, Michiel Stockman, los mismísimos Chevalier y Lange o el propio Montraveta a quienes la carrera mantenía al filo de la cesión y ruptura del ‘grupo’ que en márgenes entre si de tres minutos habían forjado, pero a la que sobrevivieron con mayor o menor fortuna. Entre los agraciados, Chevalier quien sacó la mejor mano para llegar a la T2 a cinco minutos de Le Mesnager – quien a su vez había aparcado la bicicleta diez minutos más tarde que Laidlow – y gozar de una ventaja de unos dos minutos sobre un sexteto que comandaron Breivold y Montraveta y cerraba Lange a un minuto del nórdico.
LAIDLOW CONFIRMÓ EL RÉCORD
Sabedor de su triunfo el maratón tornó en un juego de control y gestión para un Sam Laidlow (8:03:40) que aterrizó en Lanzarote con el firme propósito de validar su slot para Kona y abandonará Puerto del Carmen habiendo roto con esos lugares que se le resistían y una victoria bajo el brazo que refuerza la recuperación del galo y la ambición que las lesiones minaron.
De hecho, la bicicleta que apenas pudo tocar en pretemporada sentenció del tal manera su triunfo que no necesitó más de un maratón que se permitió correr en 2:44:14 y se dio el lujo de ver cómo por detrás le recortaban tiempo sin preocupación y pese a ello firmar el crono más rápido de la historia de la prueba rozando el Sub’8h.
LANGE Y MONTRAVETA HICIERON DE LA CARRERA A PIE SU ARMA LETAL
Si Laidlow aportó la emoción de unos dígitos mareantes, a sus espaldas, el resto de rivales contribuyeron para confeccionar una de las tramas competitivas más ajustadas de los últimos años con hasta ocho hombres peleando por un podio y tres slots para Kona que saltaron de mano en mano hasta conocer a sus propietarios finales.
La recompensa no quemaba pero la eruptiva orografía canaria no era apta para cualquiera. Ni siquiera para aquellos con posición privilegiada y, si bien Le Mesnager tenía todo a favor para lograr podio y slot pronto chocó con la árida realidad, que no era otra que su carrera a pie estaba por debajo de unos hombres que empujaban por detrás con fuerza y que vivían entre si su propia criba.
Esa que dejó a Lange y Montraveta con flechas en verde y recorrido ascendente en la clasificación en contraste de un Chevalier – que fue el primero – o de un Stockman que resistió hasta casi el medio maratón para entregar la cuchara del podio. Y fue tras ello cuando el atalaya de Le Mesnager mudó mundana y terrenal para primero perder la plaza con Patrick Lange (8:12:29) y después de alcanzar el ‘muro’ psicológico del 30K hacerlo con Jordi Montraveta (8:16:16) y sellar el TOP3 definitivo.
UN ÚLTIMO BAILE CON DOS CAMPEONES Y MONTRAVETA EN EL PODIO
De esta forma, el último podio bajo denominación Club La Santa Ironman Lanzarote con dos campeones mundiales en copando las dos primeras posiciones y un español de bronce y sabor a oro que ha hecho de su capacidad de selección y fiabilidad su mayor virtud para asegurar su lugar en la cita de las citas en otoño.
Con estos resultados, el mencionado Damien Le Mesnager y Michiel Stockman se aprovechan de la condición de Laidlow y Lange para hacerse con los dos últimos slots en liza.








