Hay abandonos que se digieren con el paso de los días y otros que persiguen a un deportista durante meses, más si se convierte en el segundo adiós consecutivo en el Mundial Ironman femenino como es el caso de Lucy Charles-Barclay quien la madrugada del pasado 11 de octubre sufrió un déjà vu de lo sucedido en 2025 en Kona.
La triatleta británica, que abandonó durante el maratón después de liderar la natación y alcanzar la segunda posición en la segunda transición, ha roto su silencio en Instagram con una confesión que retrata la dimensión de su frustración: «Sinceramente, sigo sufriendo, todavía me duele».
CHARLES-BARCLAY, LA IMPOTENCIA DE LAS SIN RESPUESTAS
La británica no ha ofrecido todavía una explicación concreta de lo sucedido. Según se desprende de sus palabras tampoco podría hacerlo «Sigo sin saber qué ha pasado». En su reflexión, admite que esa falta de respuestas cuando pensaba tenerlo todo controlado es precisamente una de las partes más difíciles de aceptar. «Creía en el trabajo. Creía en mí misma. Creía en mi equipo», escribe. «Quizá eso sea lo más difícil de aceptar» porque como añade «Nos preparamos para muchísimos escenarios. Pero no para este». El de un nuevo DNF.
Por esa repetición de eventos, la comparación con la temporada anterior resulta inevitable, especialmente cuando el abandono se produjo casi en idéntico punto del recorrido. Sin embargo, hay una gran diferencia entre ambos cursos y es algo que la triatleta reconoce. «El año pasado, Marbella nos dio una oportunidad de redimirnos. Este año, no hay una forma rápida de arreglarlo».
En 2025, después de su debacle en Kona, Charles-Barclay encontró en Marbella una oportunidad para recomponerse. Unas semanas después de su abandono en Hawái, la conquista del Campeonato del Mundo Ironman 70.3 le permitió convertir la decepción en una nueva oportunidad competitiva que sí supo aprovechar.
“KONA ME ACOMPAÑARÁ DURANTE TODO EL INVIERNO”
Esta vez, el calendario no ofrece dicha redención instantánea y tal y como admite la inglesa deja una herida abierta con la que deberá convivir, curar y a la que dar respuesta en post temporada. «Kona me acompañará durante todo el invierno y poco a poco estoy empezando a aceptarlo», escribe.
Ese será el punto de partida de Charles-Barclay para los próximos meses. «Voy a aprovecharlo. Analizaré todo con honestidad, me haré las preguntas difíciles y cambiaré lo que haya que cambiar. Recordaré exactamente cómo se siente esto mucho después de que deje de doler. Creo que lo necesito», anuncia la británica.
“ME HE SENTIDO AVERGONZADA”
Un dolor que esconde mucho más que un simple mal resultado y es que, la sirena del triatlón de media y larga distancia se desnuda emocionalmente en su último post para constatar que el impacto de este doble DNF ha traspasado lo deportivo para tocar en lo más profundo de lo anímico, lo moral y psicológico de una mujer referente temerosa de la opinión de terceros y de su propia mirada «No es fácil admitirlo aquí. Me he sentido avergonzada. Me ha preocupado que me juzguen cuando ya estoy de bajón. Pero prefiero ser sincera antes que fingir que estoy bien».
«Aún no estoy bien. Pero lo estaré», sentencia.









