El neozelandés firma un actuación perfecta y manda un contundente mensaje a sus rivales, T100 es coto privado el día que Hauser se estrenó en el circuito.

Año nuevo, vida… idéntica o eso es lo que dicta Hayden Wilde con su victoria en T100 Singapur en la cita inaugural del calendario masculino en la que finalmente causó baja por lesión Guillem Montiel. El neozelandés dio una clase magistral de gestión de carrera: aguantar en el agua, dar el golpe sobre la bicicleta y sentenciar – como si no lo hubiera hecho antes – en la carrera a pie para mostrarse imperturbable en el abrasador escenario del país asiático.

EL AGUA APRETÓ, PERO NO AHOGÓ A NINGÚN FAVORITO

No decepcionó Singapur, prometía calor y humedad y ambas condiciones fueron las que se encontraron ya en el segmento acuático donde la temperatura del agua era superior a la media del circuito T100. Escenario diferente, pero mismos protagonistas con Sam Dickinson o Henri Schoeman liderando una navegación de sello 100% corta distancia en la que no falló ninguno de los favoritos ni tampoco la gran novedad del día, Matt Hauser. El australiano abandonó el agua inmerso en el grupo de diez unidades que encaró la T1 y el inicio del segmento ciclista en cabeza.

HAUSER JUGÓ A ‘T100’ Y WILDE LE ENSEÑÓ QUIÉN MANDA SOBRE LA BICI

Los oceánicos eran los grandes señalados en las jornadas previas y estos respondieron con hechos en este sábado. Hauser era el hombre llamado a objetar el dominio de Wilde en T100 y si bien la resolución final a esa cuestión estaba lejos de ser despejada en ese punto, el australiano demostró no estar amedrantado por dicha presión. El vigente campeón de las Series Mundiales asumió con naturalidad la responsabilidad de marcar el ritmo. Un movimiento al que replicó con igual táctica Wilde en los primeros 10K.

Ahí acabaron las concesiones del favorito. Apenas un 10K de gracia que posteriormente Hayden transformó en un liderato cada vez más amplio. Al paso el tercio este se calculaba en más de un minuto sobre su inmediato perseguidor, el francés Mathis Margirier y otro medio minuto extra sobre el TOP6 con el que Dickinson formalizaba la fracción entre el primer y segundo grupo, estos – Youri Keulen entre otros – a más de un minuto del británico. Dicho punto no solo enfatizó el poder de Wilde, sino las penurias de Pieter Heemeryck y especialmente un Jonas Schomburg, que ha malacostumbrado a rendir tras grandes esfuerzos, que pagaban la fatiga de su participación hace una semana en Ironman Sudáfrica e Ironman Texas respectivamente.

DICKINSON EL ANIMADOR NECESARIO Y MAL PAGADO SOBRE LAS DOS RUEDAS

La siguiente sección se escribió a espaldas de un inalterable Wilde y con Dickinson como protagonista. El inglés apostó fuerte, rompió la entente en la que se hallaba su cuarteto y atrapó a Margirier para granjearse una renta de casi un minuto con los que fueran sus compañeros. Pero su determinación se pagó de forma ingrata, con una cadena salida que le reportaba una significativa perdida de tiempo respecto a Hayden, al que le había recuperado unos segundos, y un esfuerzo extra en un sofocante asfalto para primero no caer de nuevo con sus viejos colegas de viaje y después reengancharse a Margirier.

UN ESTATUS DE CARRERA SOLIFICADO

Y, con ello, se instauró la dinámica que acompañaría a los triatletas hasta la T2, una tendencia donde Wilde pedaleó en su mundo, Dickinson y Margirier trataron de minimizar sus pérdidas respecto a este (+2’13”) mientras ensanchan su ventaja respecto a Mika Noodt (+03:16), Koolhaas (+05:03), Hauser (+05:51) y Keulen (+06:21); quienes kilómetro a kilómetro rompieron su unidad para fraccionarse por el terreno de Marina Bay.

UNA APISONADORA LLAMADA HAYDEN WILDE

Iban a ser ellos los que diesen emoción a la carrera a pie. En juego la lucha por un podio en el que segunda y tercera plaza parecía ser cuestión de tres hombres después de que en los primeros compases no se apreciase reacción y aproximación a estos de Koolhaas, Hauser y Keulen.

SINGAPUR HACE DE LAS SUYAS CON LOS HOMBRES DEL PODIO

Algo que la carrera expuso ser realmente cosa de dos, Mathis y Sam. Sam o Mathis en un duelo en el que el británico tomó la delantera, pero en el que el galo respondió para llevar este mano a mano a un juego también mental pero físico con las altas temperaturas como castigadoras principales.

Tanto es así que el fantasma del desfallecimiento se materializó golpeando con fuerza a Margirier, quien no solo decía adiós a la lucha por la plata, sino que su estado repentino le apartó incluso del podio, siendo superado por un Mika Noodt (3:29:11) que aprovechaba dicho contexto para subir a la tercera plaza y posteriormente el galo  caía hasta el octavo lugar final. Por su parte, Sam Dickinson (3:28:19) resistía y su trabajo sobre la bici, su fortaleza para sobreponerse al incidente mecánico al final tenía premio para obtener la segunda plaza, su mejor resultado en T100. Además, Matt Hauser debutaba con una sólida quinta posición.

WILDE, EN OTRO MUNDO

Delante, Hayden Wilde conquistó T100 Singapur en 3:21:58. El neozelandés no necesitó de su mejor versión atleta, quizá afectado por un calor al que hizo frente con hielo, mucho hielo e hidratación y pese a ello volvió a demostrar que el circuito T100 en su estado y él el patrón intocable para sumar su séptimo triunfo en ocho apariciones, la segunda en Singapur para un back to back del que nadie dudó.

La suya de hoy es una de las victorias más abultadas de la historia de T100 con más de siete minutos de margen. El kiwi sigue siendo el rey y la pregunta es quién será capaz de plantear un hipotético derrocamiento.