Hay una paradoja curiosa en el tenis amateur. El jugador medio dedica horas a investigar su próxima raqueta: compara modelos, lee análisis técnicos, consulta foros y pregunta a otros jugadores antes de decidirse. Pero cuando llega el momento de elegir sus zapatillas de tenis, la decisión se toma en diez minutos. A veces menos. Guiada por el precio, el color o simplemente porque “estas me parecen cómodas”. Es un error. Y tiene consecuencias.

El calzado, el gran olvidado 

El tenis es brutalmente exigente con el pie. Un partido amateur de dos horas puede suponer cientos de frenadas bruscas, cambios de dirección y aceleraciones explosivas. Todo ese impacto recae sobre el calzado. Una zapatilla que no amortigua bien, que no sujeta el tobillo o que no agarra correctamente en la pista no es solo una mala compra. Es el origen silencioso de muchas lesiones.

Las tendinitis, las fascitis plantares, los esguinces de tobillo recurrentes… en muchos casos no tienen un origen misterioso. Tienen un calzado inadecuado.

El error más común: cualquier zapatilla sirve 

No sirve cualquiera. Esta es la realidad, aunque no siempre se diga con claridad.

Las zapatillas de running están diseñadas para moverse en línea recta. Su amortiguación está pensada para el impacto del talón en cada zancada, no para los movimientos laterales continuos que exige el tenis. Usarlas en pista no es solo subóptimo: es un factor de riesgo real para el tobillo.

Las de pádel se acercan más, sí. Pero siguen siendo un compromiso. La suela, el agarre y la construcción responden a un deporte con patrones de movimiento distintos. Parecen similares. No lo son.

La superficie no es un detalle menor 

Aquí es donde la mayoría de los jugadores simplifica demasiado. No existe una zapatilla perfecta para todas las pistas.

En tierra batida, la suela necesita un patrón específico que permita el deslizamiento controlado sin acumular arcilla. En pista dura, la prioridad cambia: durabilidad y amortiguación, porque el impacto sobre el cemento es notablemente mayor. En hierba, el agarre es completamente diferente.

Un modelo all court es una solución razonable para quien alterna superficies. Pero quien juega siempre en el mismo tipo de pista debería elegir un modelo específico para ella. Siempre.

Qué mirar realmente al comprar 

Hay cuatro cosas que importan de verdad:

Amortiguación: especialmente relevante si juegas en pista dura o tienes historial de lesiones en rodilla. El impacto acumulado en una temporada es enorme.

Estabilidad lateral: los refuerzos en la zona media y el talón no son estética. Son lo que evita que el tobillo ceda en un cambio de dirección brusco.

Transpirabilidad: un pie húmedo dentro de una zapatilla poco ventilada es incómodo y genera rozaduras. En sesiones largas, la diferencia entre una malla de calidad y una mediocre se nota mucho.

Durabilidad de la suela: el desgaste en tenis es intenso y muy localizado, sobre todo en la puntera. Muchos modelos llevan refuerzos específicos en esas zonas. Vale la pena fijarse en ese detalle antes de comprar.

Y una cosa más, que se menciona poco: la horma. Cada marca tiene la suya. Un pie ancho en una zapatilla estrecha va a generar presión en los sitios equivocados, da igual lo bueno que sea el modelo.

Acceder a calzado especializado, desde cualquier sitio 

Durante años, si vivías fuera de una ciudad grande, tus opciones eran limitadas. La tienda generalista del centro, poco personal técnico y un catálogo escaso. La elección acababa siendo casi siempre una apuesta.

Eso ha cambiado. Hoy puedes acceder a una selección completa de zapatillas de tenis de las principales marcas del mercado, con información técnica real y asesoramiento personalizado, desde cualquier punto de España. M1 Tennis, con más de cuatro décadas en el mundo del tenis, ha llevado al canal online el mismo criterio técnico que antes solo existía en tienda física. Sin importar dónde estés.

Una inversión que se nota 

Una raqueta inadecuada puede limitar tu juego. Un calzado inadecuado puede dejarte fuera de la pista durante semanas.

Dedicar tiempo a elegir bien las zapatillas no es perfeccionismo. Es lo mismo que hacer con la raqueta, pero aplicado al equipamiento que más castigo recibe en cada sesión. Y al que, paradójicamente, menos atención se le suele dar.