A las 8:00 de la mañana, me presentaba en la playa para prepararme para la salida. Al llegar, todos los triatletas nos preguntamos lo mismo ¿Hasta que boya tenemos que ir? Finalmente, el gran Godoy nos aclaró nuestras dudas, informándonos que teníamos que nadar hasta una boya roja, la boya que estaba más lejos.
Al momento, los jueces nos llamaron para colocarnos detrás de la cinta de salida. Estábamos rodeados de diversos fotógrafos que disparaban, a unos mas que a otros lógicamente, miles de fotos. Al prepararnos y empezar la presentación, las cámaras siguieron dejándonos ciegos, y yo continuaba alucinando a la vez, por mi falta de costumbre…
A las 8:10 empezó la cuenta atrás para la salida: 10, 9, 8, …, 1 y BOCINAZO!!!!!! Nos lanzábamos rápidamente al agua sin golpes, algo que se agradece, con mentalidad de nadar a tope buscando unos buenos pies.
Sin dificultad, encontré los pies de Roger Serrano y junto con todo el grupo, le seguí hasta la primera boya. Al llegar, empezaron los cambios de ritmo para no quedarse uno cortado. El fuerte ritmo impuesto por Godoy hizo que tuviera que picar de pies y así no quedarme descolgado, pero 50m pasada la boya, empezó el fuerte dolor en los brazos. Poco después vi como me pasaba Murua, Anna Godoy y mis dos compañeros de equipo, Rubio y Samaniego. Seguí nadando a ritmo, hasta superar los 1500m de natación, perdiendo mucho tiempo respecto a los de delante.
Al salir del agua, ocurrió otro de los momentos más increíbles de este triatlón! Ver como tanta gente me animaba hasta llegar a los boxes, fue alucinante!!!
Realicé los 40km y una transición rápida, para después intentar hacer un buen papel en los 10km de carrera a pie. Salí de la transición y me cantaron que tenía un triatleta a sólo un minuto, fue en ese momento que empecé a correr a un fuerte ritmo, creyendo que podía aguantar e incluso apretar, pero preferí reservarme para la segunda mitad de carrera. En el km 2, empezaron los problemas: rampas y más rampas en los cuádriceps, algo que me hizo disminuir el ritmo, pero sin perder la mentalidad de seguir fuerte adelante.
En el km 4, tenia la sensación de que podía dar mucho más e hice un fuerte cambio, al que no iba nada cómodo, pero lo suficiente para aguantar el resto de carrera. Todo cambió al entrar al Parque de la Ciutadella, forzándome a parar por el inaguantable dolor en el cuádriceps. Me paré y me puse a andar, a trotar y progresivamente, aumenté el ritmo, pero mucho más lento que en el inició del tramo a pie.
Sobre los 200m para finalizar la prueba, vi el arco blanco y la alfombra azul delante de mi, rodeados de mucho público que recibía a los triatletas que llegaban. En ese momento, y por diversas causas, noté como los pelos se me ponían de punta. Después del día transcurrido, y con una combinación de alegría y dolor, por fin crucé meta! y mi compañera de equipo Carla me colgó la medalla del Garmin.
Al final terminé el 24, con un tiempo de 2:10, muy lejos de lo estimado, y con un regalo de final de temporada: Una rotura fibrilar en el gemelo izquierdo, que me obliga a terminar la temporada antes de tiempo!!
Gracias a todos por los ánimos y hasta la temporada que viene 🙂
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