Quienes tienen hijos que practican deporte lo saben bien: detrás de cada entrenamiento y partido hay mucho más que un balón, unas zapatillas o una mochila preparada. Están los padres y madres que hacen malabares para llevarlos y recogerlos, que están en la grada y que celebran tanto una victoria como un buen partido. También toca estar cuando llega una derrota o las cosas no salen como esperaban, claro. Y ahí su apoyo emocional resulta especialmente importante. Pero, además de acompañarlos y apoyarlos, muchas familias buscan nuevas oportunidades para que sus hijos sigan creciendo, aprendan y, sobre todo, disfruten del deporte mientras se preparan para lo que venga después.
Cuando un hijo lleva años entrenando y compitiendo, tarde o temprano aparece una pregunta que va más allá del deporte: ¿qué hacemos después? Porque seguir entrenando al mismo nivel y, al mismo tiempo, sacar adelante los estudios no siempre es sencillo. Ahí es donde Estados Unidos empieza a resultar una opción interesante para muchas familias. En el sistema educativo estadounidense, el deporte es una parte integral del plan de estudios y permite que los jóvenes sigan creciendo como deportistas mientras estudian. Y hay otro punto importante: el inglés. Al vivir, estudiar y entrenar allí, lo utilizan constantemente, dentro y fuera del aula. Una formación completa que les ayuda a competir durante el año, pero también a avanzar en los estudios, ganar autonomía y abrirse camino pensando en el futuro.
Deporte y estudios: dos caminos que avanzan juntos
En España, deporte y estudios suelen plantearse como dos caminos que, en algún momento, pueden acabar compitiendo por el tiempo del estudiante. En Estados Unidos la cosa cambia. Allí, formar parte de un equipo de High School o de universidad es una parte más de la vida estudiantil. Los estudiantes compiten y entrenan durante todo el año escolar complementando el desarrollo deportivo con la formación académica. Una convivencia que no se plantea como problema, sino como parte de la experiencia estudiantil. De hecho, el sistema educativo estadounidense considera el deporte como una extensión del aula, y su participación está estructurada para apoyar el éxito académico y enseñar valores intangibles como la disciplina, el trabajo en equipo, la resiliencia y la responsabilidad.
El día a día de un estudiante en un High School o universidad de Estados Unidos tiene poco que ver con limitarse a ir a clase y volver a casa. La mañana transcurre en el instituto, hasta las 14:00 aproximadamente, con una pausa para comer sobre las 12:00. Después de un rato de descanso, llega una de las partes más importantes de la jornada: el entrenamiento. Suele empezar entre las 15:30 y las 16:00 y ocupar unas dos horas. Y todavía queda trabajo por hacer. Al volver, toca ponerse con los deberes, repasar o terminar algún proyecto. Entre clases, entrenamientos, competiciones y tiempo libre, el estudiante aprende también a organizarse. Además, convivir con otros deportistas y formar parte de un equipo en otro país supone una oportunidad para ganar autonomía y crecer personalmente.
Una inmersión lingüística total en inglés
Estudiar en Estados Unidos permite a los jóvenes seguir creciendo como deportistas sin dejar de lado sus estudios y, además, aprender inglés de una forma que difícilmente se consigue en una academia. Porque una cosa es recibir clases unas horas a la semana y otra muy distinta estudiar la ESO, Bachillerato, una carrera o un PG (Post Graduate) en un High School o Universidad de USA. Allí, el inglés forma parte de su día a día: en clase, con profesores y compañeros; en los entrenamientos, con el equipo; y también fuera del instituto, en las situaciones más cotidianas. Ese contacto constante hace que incorporen vocabulario y expresiones casi sin darse cuenta, hasta llegar a desenvolverse con naturalidad tanto al hablar como al escribir.
Becas para estudiar en Estados Unidos
Para muchas familias, la idea de que sus hijos estudien en Estados Unidos mientras siguen practicando su deporte puede parecer difícil, especialmente por el coste. Un año en un High School o una universidad estadounidense requiere una inversión importante, pero las becas deportivas pueden reducirla de forma considerable. En España, agencias especializadas como Deaquiparafuera ofrecen becas para estudiar en USA. Desde 2001, esta empresa alicantina ha logrado más de 120 millones de dólares en becas académicas, deportivas y artísticas, facilitando que más de 4.000 jóvenes hayan podido estudiar en algunos de los centros más prestigiosos de Estados Unidos y Canadá.
Las becas deportivas de Deaquiparafuera están pensadas para estudiantes de distintas edades. Entre los 12 y los 18 años, pueden acceder a programas para estudiar en un High School privado en Estados Unidos. Y, después, entre los 18 y los 22, existe la posibilidad de continuar los estudios en una universidad americana mientras siguen entrenando y compitiendo. Las oportunidades no se limitan a un único deporte. La empresa alicantina ofrece becas para fútbol en USA, pero también para baloncesto o tenis. Además, la compañía estudia cada caso de manera individual. Nivel deportivo, expediente académico y perfil personal entran en juego a la hora de buscar el programa y el centro que mejor encajen con cada estudiante.
En definitiva, estudiar en Estados Unidos mientras se practica deporte es la formación más completa que las familias pueden brindar a sus hijos. Esta opción no solo les permite seguir creciendo como deportistas mientras estudian, sino también aprender inglés a nivel nativo, ganar autonomía y crecer personalmente. Para los jóvenes que sienten pasión por el deporte, las becas en USA pueden convertirse así en mucho más que una ayuda para estudiar: pueden ser una puerta hacia nuevas oportunidades de futuro.








