Hace unas semanas las redes sociales y la prensa especializada se hacia eco del primer caso en la historia del ciclismo de doping tecnológico. La protagonista fue la ciclista belga Femke Van den Driessche a quien se le detectó un motor en su bicicleta de competición durante un campeonato internacional de ciclocross.

Van den Driessche, sanción de por vida

Pues bien la comisión disciplinaria de la UCI ha dictaminado una sanción ejemplar y que no deja lugar a dudas sobre la mano dura de este ente internacional con los tramposos. 50000€ y sanción de por vida a la triste protagonista de esta historia que jamás podrá volver a formar parte de una competición que esté bajo el paraguas de la Unión Ciclista Internacional.

 

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