Carol Routier veía como su vida se ponía contra las cuerdas cuando un conductor la arrolló el día de su 28 aniversario.
De aquél entonces, han pasado dos años y medio, pero hasta el día de hoy, Carol arrastraba secuelas de aquel desafortunado accidente.
El parte de lesiones del día fue aparatoso: fractura de seis costillas, una clavícula, un omóplato y un pómulo, además de numerosas heridas abiertas. Por suerte, la triatleta que ha liderado la TriArmada en tantas ocasiones, ha salido del quirófano con la motivación que esperamos de una deportista de su talla.
En la publicación, Carol hace mención a la técnica de reparación japonesa Kintsugi, especial por el valor que se le dan a los objetos reparados, lo mismo que le deseamos a Routier, que esta segunda parte de su carrera sea aún más provechosa que la anterior.
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