FOTOGRAFÍA: Jake Rytlewski.
El estadounidense sale satisfecho de su paso por el túnel del viento donde ha hecho ajustes significativos sobre la bici de cara al Mundial IRONMAN.
Hace apenas unas horas os hablábamos de la evolución de Ben Kanute en la piscina para nadar más rápido en Kona, desde donde ya entrena para el Mundial del próximo mes de octubre. Ahora también sabemos que antes de volar a Hawái, el norteamericano dejó los deberes hechos sobre la bicicleta con una última visita al ARC Wind Tunnel en Indianápolis.
Bajo la supervisión del especialista en biomecánica ciclista Paraic McGlynn, el estadounidense ha analizado su posición sobre la bicicleta, hidratación, casco, calcetines y tritraje Santini para “mejorar la aerodinámica a la vez que aumentábamos la comodidad y nos asegurábamos de que la ventilación y la mecánica respiratoria fueran buenas” pensando en una cita que según McGlynn es “entre un 15 y un 20 por ciento más dura” que cualquier otro IRONMAN debido al calor, el viento y las propias dinámicas de carrera.
El subcampeón mundial en distancia 70.3 de 2022 pedaleó sobre el túnel del viento con un viento de 48 km/h con ángulos variables, de -10 a +10 grados de guiñada para poder observar el lado de tracción y el de no tracción, el ángulo posicional del torso de Kanute, así como la frecuencia respiratoria y cardíaca y su variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) mientras se produce la fatiga.
Además, durante su tiempo sobre el ARC, el estadounidense probó cascos TT frente a cascos de carretera, calcetines aerodinámicos, extensiones aerodinámicas y diferentes colocaciones de los bidones en la bicicleta.
Tras las pruebas, el triatleta ha decidido reajustar el cockpit a una mayor altura. Concretamente, se ha decantado por elevar el manillar unos 3 centímetros y fijar el reposabrazos con las extensiones en un ángulo más extremo de unos 15 grados. Unos cambios necesarios para garantizar la potencia sostenida a través de una mayor comodidad. Algo que el estadounidense y McGlynn consideran esencial para “ser capaz de digerir todas las calorías e ingerir todos los líquidos”.
Por otra parte, su paso por Indianápolis le reafirma en el uso de las llantas Zipp 858 NSW después de contrastar nuevamente su estabilidad frente al viento cruzado.
En líneas generales, Ben Kanute, Paul McGynn y el equipo de ingenieros de Zipp consideran que con todas las modificaciones el triatleta podría llegar a ganar en torno a 10 vatios en Kona.
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