La nueva promesa del triatlón de media distancia repasa todavía en una nube los momentos claves de su oro continental y revela su próximo reto.
Hace unos meses Mikel Arrasate ni siquiera podía entrenar la carrera a pie por culpa de una lesión. Este pasado domingo, en Banyoles, el vizcaíno se proclamaba campeón de Europa de Triatlón de Media Distancia con solo 22 años.
Su oro es un paso más en ese ascenso meteórico al triatlón mainstream que confirma el enorme potencial del triatleta vasco, que sucede a Guillem Montiel en el palmarés continental y da continuidad a una progresión que ya había dejado señales con su brillante segundo puesto en el TradeInn Zarauzko Triatloia hace unas semanas y desde hace un par de años en el triatlón corto de Alpe d’Huez.
Pese a esos resultados previos y esa creencia plena entre sus propios compañeros, rivales y entendidos de que Arrasate era “capaz de todo” en territorio catalán tal y como apuntaba en nuestro podcast Gonzalo Fuentes, lo cierto es que el protagonista, ya fuera por su relativa novedad en eso de la media distancia – como él mismo remarcaba – o por su estreno en un escenario en el que se ponía en juego la corona continental se muestra todavía incrédulo por el hito que ya tiene en su haber.
“No me lo creo todavía” confiesa un espontáneo Mikel para quien el oro europeo supera cualquier expectativa que pudiera haberse marcado al inicio del curso “Estar en Banyoles y correr un Campeonato de Europa simplemente ya era un sueño”.
En una nube, el deportista del Amandarri TT. Lekeitioko Triatloi Taldea analizó para las cámaras de la FETRI una victoria que según su parecer se cimentó en su colocación en el segmento acuático, su agudeza para acertar en un movimiento que terminó siendo decisivo sobre la bicicleta y una carrera a pie en la destacó su valentía.
“Fui bastante cómodo en la natación. La carrera en ese punto iba bastante estirada, pero yo me sentía bien” rememora Arrasate quien no ha dudado en subrayar lo determinante que fue saltar al movimiento que realizó el belga Tom Vaelen en los compases iniciales del segmento ciclista. “En la bici, nos juntamos un grupo de unos ocho o nueve con Guillem Montiel algo más adelantado. Vaelen apretó muchísimo en el primer llano, le pude seguir y nos escampos los tres” recuerda. Algo que definiría de forma definitiva el terceto del podio masculino “Nos entendimos muy bien, fuimos muy fuerte y conseguimos un tiempo muy valioso”.
Osadía y astucia fue la palabra que definen las decisiones de Mikel Arrasate en la decisiva carrera a pie, propias de su juventud pero también de ese gen propio de los ganadores para discernir cada momento determinante y asumir decisiones clave y es que, tal y como revela, esa cuarta disciplina llamada transiciones y los pequeños detalles de la misma fueron esenciales en el devenir final de la prueba y de su éxito “Dudé si ponerme o no los calcetines y, al ser simplemente 14 kilómetros, arriesgué y salí lo más rápido posible porque cada segundo contaba”.
Esa reducción excepcional del recorrido a 14 kilómetros en lugar del habitual medio maratón, más cercanos a un triatlón olímpico que un media distancia hizo pivotar al vasco hacia una estrategia más ofensiva y al límite “Salí valiente y a tope hasta meta con todo lo que tenía sabiendo que eran 14 kilómetros y no un medio maratón”
Elección certera, la distancia que se granjeó respecto a Montiel lo demuestra, pero no exenta de incertidumbre para un hombre que pese a su juventud sabe bien que los contratiempos como le sucedió en Zarautz pueden poner en jaque cualquier actuación. Un sentimiento y estado de alerta que le acompañó hasta el final “Hasta meta nunca me vi con el oro. Al final puede parecerte que vas corriendo bien, pero nunca se sabe y puede pasar de todo en cualquier momento. Hasta la meta es imposible saber que vas a ganar”.
Con el oro ya en casa y bien asegurado, el nuevo ‘Rey de Europa’ ya mira hacia el siguiente desafío que llegará el próximo 5 de agosto en un lugar en el que ya se ha hecho un nombre, pero que en esta ocasión se estrenará en la distancia estrella: Triathlon Alpe d’Huez.
“Estoy preparando Alpe d’Huez. Es mi primer año haciendo el largo y será un desafío para mí” admite y si bien acudirá con ambición se resta cierta presión resultadística “Es una distancia y una prueba súper dura. Mi objetivo es disfrutarla y hacerlo lo mejor posible”.
Veintidós años, un título europeo y una progresión que parece no tener techo, Mikel Arrasate ya es una de las grandes promesas europeas de la media distancia y en unas semanas, Francia volverá a ponerle a prueba.
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