Charlamos con Dani Molina. Una charla profunda y distendida, en la que el madrileño comparte todas sus inquietudes del momento. Repasamos sus inicios, el momento en el que perdió una pierna y cómo afrontó la situación. Un viaje con Dani Molina.
Más de 30 años. ¿Por qué empiezas a nadar?
Mi madre me apuntó al Club Metropol, por aquel entonces yo vivía en Las Palmas de Gran Canaria. Aprendí a nadar allí, pero no me gustaba nada. Cuando me fui a Madrid cambié de club y estuve en el Club Natación Alcalá, que ha sido mi club de toda la vida.
Inicialmente no te gustaba nadar.
No me gustaba nada, y de hecho siempre que podía me saltaba la mitad de los entrenos. Me gustaba mucho la competición, pero entrenar nada.
Y probaste nuevos deportes a partir de los 13 años.
Empecé a jugar a tenis y a hacer atletismo. Incluso practiqué el windsurf. Pero dejé de entrenar para natación por que no me apetecía ir a entrenar todos los días. Quería hacer un poco de todo como hobby.
¿Es complicado para un chico de 13 años seguir la exigencia de la competición a alto nivel?
Sí, por que son muchos días de entrenamiento, incluidos los sábados. Al final tenía que dejar muchas cosas por la natación. Ahora (entrena a un grupo de niños por las tardes) intento motivarles y concienciarles de la importancia de la natación. A esa edad, la competición tiene que ser más un juego, para que se divierta en los entrenamientos.
¿Te ha ayudado el haber hecho natación desde pequeño?
Para mí la natación es el mejor deporte que hay y el más completo. Para un niño es muy bueno, muscularmente es muy bueno y al no haber impacto, el riesgo de lesiones es mucho más bajo. Empezar en el triatlón con una buena base de natación es mucho más facil. Todo el mundo sabe correr y montar en bicicleta, pero no todo el mundo sabe nadar por que hay que adaptar el cuerpo al medio.
A los 22 años cambia tu vida.
Hubo una época que dejé los entrenamientos y el deporte. Monté un bar de copas con mi hermano. Pero a los 22 años tuve un accidente de moto y a partir de ahí empecé a valorar y a ver las cosas de otra manera. Ahí retomé el deporte, más que nada por salud. Pesaba más de treinta kilos de lo que peso ahora y los médicos me dijeron que tenía que hacer deporte, pero solo podía nadar por que el accidente era muy reciente.
¿Cómo afrontaste ese momento, días después del accidente?
Cuando tienes un accidente como el que tuve y estás tan mal como estuve yo, a punto de perder la vida en el accidente, lo que te pase poco es para lo que te puede pasar. Tener una pierna es poco para lo que podría haber perdido. Peor es perder la vida, y prefiero estar como estoy a ‘no estar’. Afrontar eso con 22 años es muy complicado. Te ves tumbado en una cama y habiendo pasado 14 operaciones, pero valoras que puedes hacer una vida prácticamente normal a pesar de tenerte que poner cada mañana una prótesis.
¿Te ha hecho más fuerte mentalmente el superar esto?
Sí, muchísimo más. Después de pasar un trauma así con 22 años, eres capaz de superar cualquier cosa. Ahora hay muy pocas cosas que me hagan pasarlo mal. Enfocado al deporte te da una fuerza mental mucho mayor que una persona que no haya pasado por algo así.
¿Es complicada la situación para tu familia y amigos?
Para mi es fundamental el apoyo de mis seres más cercanos. Vengo de una familia muy numerosa y siempre tenía a alguien cerca. Para mis amigos fue mucho más fácil por que yo lo llevaba bien, lo veía de forma positiva. Influye también el hecho de tener una pareja como tenía en ese momento que me apoyó cada día para llevarlo mejor.
Llevarlo mejor pero con 22 años es duro.
Sí, es duro. El impacto que tienes cuando te levantas de la cama por primera vez sin la pierna es dura, es una imagen que me ha quedado grabada para siempre y no se olvida nunca. Yo valoro el cómo estuve y el cómo estoy. Me vi más allá que acá, y ‘solo’ he perdido la pierna.Tuve días duros y complicados, pero valoras que estás vivo y puedes disfrutar de la vida con esta segunda oportunidad.
Retomas el deporte y no caes en el victimismo tras una situación tan dura.
Fue una casualidad. Volví a nadar con Carlos, mi mejor amigo, que justo un año antes había perdido un brazo en un accidente. Tener a alguien al lado con una discapacidad similar fue muy importante para mi y el punto de inflexión fue en la primera competición. No sabía cómo reaccionaría, pero acabé cuarto. La verdad es que vi que con un poco de entrenamiento, podría mejorar, así que me puse las pilas. Me metí en el mundo del deporte y ahora ya no puedo salir (risas).
¿Cambiarías el momento del accidente ahora si pudieras?
No, ni mucho menos. Mi vida de ahora no la cambiaría, es perfecta. Me gustaría no haber tenido que pasar por lo que pasé, pero ahora ya está. Disfruto de mi gente y del deporte. Y además creo que estoy ayudando a gente que ha pasado lo mismo que yo y que ve que hay deportes que se puden practicar a pesar de que te falte una pierna. El deporte es fundamental.
¿Te consideras un ejemplo?
Sí, yo creo que sí. No es tanto dar un ejemplo pero sí hacer ver que si tú puedes, por que el otro no va a poder. Si sirve para animar a alguien a que salga de casa y haga deporte, bienvenido sea. No lo hago para demostrar nada a nadie. Lo hago para disfrutar y por que me gusta, y si sirve como ejemplo, mejor que mejor.
¿Qué llenan más, las medallas de campeón del mundo o las palabras de la gente para la que puedas ser un ejemplo?
Sinceramente, lo que puedas ayudar a la gente con lo que haces. Está claro que ser campeón del mundo es a lo que aspiras cuando te cuelgas un dorsal o sales a entrenar, pero ir a dar una charla a un colegio y que el padre te diga que su hijo ha llegado a casa motivadísimo.
¿Qué objetivos tienes para este 2015 a nivel deportivo?
Lo que más ilusión me hace a nivel deportivo es competir en el Ironman 70.3 Barcelona. Me quedan menos de tres meses para competir y es el objetivo que más quiero disfrutar, a pesar de que realmente no es el más importante. El objetivo principal es ser campeón del mundo de triatlón, a pesar de que será complicado por la categoría en la que estoy actualmente. Son objetivos muy altos, pero entreno a diario para llegar al campeonato del mundo de Chicago en septiembre en la mejor forma. Al final las medallas no lo son todo por eso, me fascina ver a mis padres . Pero no vamos a engañarnos, soy deportista profesional y necesito también los resultados.
¿Disfrutas de la vida?
Mucho, de todo lo que hago. Antes me obsesionaba con las cosas. Ahora disfruto de mi familia, mis amigos y de pequeñas cosas como ir a esquiar.
Foto: Dani Molina. Orca Image Bank. by Ginés Díaz








