Los largos entrenos y la sensación de dureza de la competición hace que un grupo como las mujeres que son madres tiendan a mantenerse al margen de este deporte o se limiten a ver durante horas como sus parejas compiten mientras ellas cuidan de los niños. ¿Realmente la única opción para nosotras es mirar desde la barrera?
El triatlón y las mujeres
La dureza: La combinación de los 3 deportes, y en especial la inclusión de un segmento de natación transmite una imagen de falsa dureza. La mayoría de mujeres triatletas que conozco tienen una buena base nadadora, pero por otro lado es muy común ver como en el grupo de los chicos hay unos cuantos que cubren este segmento tranquilamente a braza o incluso parándose frecuentemente a descansar. Son los que vienen de ciclismo o atletismo y no están dispuestos a consentir que unos cuantos metros de agua les fastidie la fiesta. ¿No podemos hacer nosotras lo mismo cuando debutamos?
La distancia: La mayor parte del marketing y de la información que se publica está orientada a la larga distancia, cuando en la distancia Sprint y Super Sprint podemos encontrar igualmente toda la emoción del triatlón con un esfuerzo mucho más asequible.
La técnica: La cantidad de información que nos llega sobre nuevos dispositivos, información sobre técnicas, qué hacer y qué no hacer, accesorios o ropa nos hace creer que se necesita estudios de ingeniería para poder disputar una triatlón, cuando en realidad sólo se trata de nadar, pedalear y correr. Un equipo básico te puede permitir conseguir resultados decentes en cualquier competición.
… y sobretodo el tiempo: sesiones de entreno diario de 2 horas parece que es lo normal, que es el tiempo mínimo que hay que dedicarle para poder acabar una competición. Sin embargo, entrenos cortos con series que pueden incluir divertidas clases de spinning te preparan sobradamente para acabar con un resultado más que decente.
Mi experiencia:
Mi caso empezó como tantas otras. Yo era la que iba a las competiciones, pero a cuidar de que nuestros 4 hijos estuviesen cerca de la meta para poder entrar con mi marido. Si durante las horas de competición tenía un rato libre, también me encargaba de hacerle alguna foto y gritarle como si fuese la carrera de su vida. Hasta que un día decidí que yo también podía estar allí. No era un sentimiento de envidia, sino de ambición, de que los límites que nos auto-fijamos inconscientemente sin cuestionarlos se disfrutan el doble cuando se identifican y se decide romperlos. Y eso es lo que sentí cuando decidí entrenarme para hacer una triatlón. Elegí la Garmin olímpica de 2012 como gran reto del año. De repente, me encontré compartiendo la misma pasión por este deporte que siente mi marido, hablando durante horas sobre entrenos, estrategias, yendo juntos a comprar ropa… de deporte J. Durante la preparación, este año he podido participar en la Sprint La Vila (Barcelona), Subidón Distance (donde quedé la segunda de mujeres… de 2 participantes!), y finalmente la Garmin olímpica hace 2 semanas.
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Gracias por este artículo, muy bueno.
Gracias por artículo, me he sentido totalmente identificada con cada palabra que contabas. Yo también soy madre, en mi caso de 3 hijos y empecé con el triatlón ( Supersprint) cuando mi pequeño tenía 8 meses. A partir de ahí salté al Sprint y Olímpico. En 2 años ya llevo un Superprint, 3 Sprint y 2 Olímplicas. El tiempo se encuentra, siempre que hayan ganas y es importante el apoyo de la pareja para compaginar el deporte con la familia.