El mexicano Eduardo De la Torre es un caso de triatleta muy peculiar. Él iba para jugador de fútbol y pasó por algunas de las mejores academias de México, llegando a estar seleccionado por el equipo nacional en categorías inferiores, por lo que no es descabellado pensar que se podría haber visto su nombre en partidos de la Copa Mundial de Fútbol de 2026 que se disputa este verano en el país azteca, Estados Unidos y Canadá, pero acabó pasándose al triatlón cuando comprobó algunas de las dificultades del fútbol de élite.
No es raro que varios futbolistas se lancen a probar el triatlón, por lo apasionante del reto y la voluntad de probarse y de probar su resistencia, aunque suelen esperarse a la retirada, para poder entrenar en condiciones para un esfuerzo tan importante y también evitar hacerlo durante sus carreras, lo que podría afectar a su actividad sobre el césped. Es el caso del que fuera seleccionador nacional, Luis Enrique, que ha llegado a participar en ironmans, o del actual entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa.
Pero el caso que nos ocupa es diferente, se trata de un jugador que era uno de los más prometedores de su país. Se trata del mexicano Eduardo De la Torre, que estuvo en algunas de las mejores canteras del país mexicano y en la última, Toluca, llegó a entrenar con el primer equipo y a ser seleccionado con la selección mexicana en categorías inferiores. Entonces, De la Torre, que tenía 17 años, y ahora 31, vio cómo el entrenador dejó de contar con él, pero su club no accedía a venderle. La situación se complicó y acabó perdiendo dos años sin poder jugar, porque su club pedía demasiado dinero por dejarle ir. Por todo ello, el entonces prometedor jugador se decepcionó y colgó las botas.
El mexicano se pasó al triatlón durante la pandemia, cuando se podía hacer poco más que salir a correr, y logró, en apenas diez meses, clasificarse para el mundial de 70.3, que se disputó en Saint George (Utah, Estados Unidos), siendo uno de los mejores triatletas del país en un tiempo récord. Quizá sea uno de esos casos en los que es mejor no preguntarse qué habría pasado de haber podido hacerse un hueco en la liga mexicana de fútbol, ya que hubiera podido tener una oportunidad única de ir al Mundial que se disputará en su país este verano. Aunque Edu ha tenido también un éxito espectacular en el mundo del triatlón.
Curiosamente, y pese a lo meteórico de su ascenso, lo cierto es que la primera vez que se compró una bicicleta para entrenar en serio para competir en el mundo del triatlón, se cayó por un problema con los pedales, pero en seguida le cogió el truco y logró evolucionar. Ya en su primer triatlón, solo seis meses después de aquello y pese a una caída en bicicleta, acabó en tercer puesto, y tres triatlones después, ya estaba clasificado para un campeonato del mundo.
En España tenemos un caso vagamente similar, el de Igor Bellido, que era un prometedor defensa en el campo de fútbol, pero que se pasó a la natación por un problema en su espalda que le impedía jugar al balompié. Le aburría nadar, pero probó el triatlón y le enamoró. Ahora es uno de los triatletas más prometedores de España, entrena en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid y vive en la histórica Residencia Blume. Bellido ganó un Campeonato de Europa juvenil en 2019 y el Campeonato del Mundo en Edad Escolar aquel mismo año.
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