Este es un problema muy común entre los ciclistas: el adormecimiento de los pies y los dedos y una sensación de hormigueo por ellos. Afortunadamente, hay muchas cosas que puedes hacer para evitar esta extraña sensación. Nosotros os diremos tres posibilidades que pueden resolver tu problema en un santiamén: el tamaño y el modelo de los zapatos, la posición correcta de las calas y la posición correcta de tu cuerpo.
Probablemente no sea lo primero en lo que pienses cuando tus pies y dedos se empiezan a dormir, pero la colocación incorrecta de las calas a menudo puede causar problemas. La cala debe colocarse justo detrás del metatarso del pie para transferir la potencia generada por las piernas de forma más eficiente a los pedales. Si la cala está colocada demasiado hacia adelante, podría haber demasiada presión en la parte anterior del pie, lo que podría provocar un pinzamiento de los nervios.
La mejor manera de averiguar qué posicionamiento de cala funciona mejor para uno mismo es visitando un profesional de bicicletas que te aconseje. Pero, si te gusta experimentar ti mismo, siempre puedes intentar hacer algunos ajustes por tu cuenta.
La causa más común de esta sensación tan extraña, y que puedes empezar a sentir que recorre tus pies cuando vas en bicicleta, es por culpa de llevar unas zapatillas de ciclismo mal ajustadas. Si tus pies suelen hincharse al ir en bicicleta, es porque los zapatos pueden quedarte demasiado apretados. Esto conduce a una mala circulación sanguínea en tus pies y, en consecuencia, puedes empezar a sentirlos como adormecidos.
Es importante tener en cuenta que es posible que tus pies necesiten un poco de espacio adicional a medida que se empiezan a hinchar mientras pedaleas. Esto significa que si tus zapatos te quedan bien antes de subirte a la bicicleta, se tensarán después de unos pocos kilómetros recorridos. Esto puede indicar que la causa no sea haber escogido una mala talla de zapatos, sino más bien el ancho de la zapatilla. Recuerda entonces que siempres puedes ir aflojando los zapatos durante el recorrido.
A veces tendemos a llevar a cabo las posiciones incómodas encima de la bicicleta, pues nos obsesionamos en conseguir una buena posición aerodinámica. Si te sientas muy bajo en la bicicleta, podría haber una mayor tensión en la espalda y en la pelvis. Esto ya de por sí conduce a rigidez en las lumbares y calambres, pero también puede, indirectamente, causar una sensación de entumecimiento en los pies. Un abdomen fuerte y una buena flexibilidad pueden ayudar a evitar que ciertos músculos se compriman demasiado.
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