¿Cómo afronto yo un sector de natación en un triatlón?
Primero de todo me gusta mucho mirar la situación de las boyas desde el exterior, valorar la posible distancia real que pueda haber, para así poder adaptar mi velocidad a dicho sector, teniendo en cuenta que mi mayor virtud en el agua es la resistencia, en un triatlón corto, debo estudiar muy bien todos los factores para salir lo menos perjudicado, para ello, una vez estudiadas las boyas, realizo un generoso calentamiento, primero con nado suave, luego con algo de estilos, activando bien todos los músculos implicados en la natación y finalmente haciendo algún cambio de ritmo corto, pero fuerte.
Me gusta nadar hasta la primera boya como mínimo, y ver y sentir esas pequeñas corrientes que nos derivarán en una dirección u otra, esas corrientes deribarán en mi ublicación en la salida, a un lado u otro, siempre lo más abierto posible, ya que no me gusta nadar agobiado entre mucha gente, prefiero hacer unos metros de más y nadar yo solo por un margen exterior a intentar hacerlo por la vía rápida en medio de centenares de nadadores.
Muy importante la orientación, si no sois capaces de nadar bien orientados, recomiendo cada 3-4 brazadas levantar la cabeza y encarar la próxima boya a alcanzar, de esta manera evitaremos “unas eses” demasiado grandes y por lo tanto varios metros extras.
Si conocemos el circuito o lo hemos podido hacer anteriormente, una buena ayuda podría ser el tomar referencia de algún edificio alto o algún elemento exterior que nos pueda servir de guía u orientación una vez en el agua, ya que una vez dentro, si el mar está algo movido, quizás no podamos ver las boyas cada vez que lo intentemos…
Cuando nadamos en el mar tenemos un importante factor a nuestro favor, que es una mayor flotabilidad, si la aprovechamos mejoraremos espectacularmente nuestra velocidad comparada con la de piscina, por ejemplo. La podemos aprovechar haciendo un nado mucho más largo, aprovechando mucho mejor cada una de las brazadas, sin necesidad de aumentar la cadencia en exceso acortando la brazada, característica de los nadadores populares como yo, si aprovechamos esa brazada más larga, no solo economizaremos energía sino que nadaremos algo más rápido y cómodo.
Y para terminar, los últimos metros, no son para relajarse para intentar salir mejor a la bici, sino todo lo contrario, si hemos aprovechado en nadar largo y nuestro nivel natatorio no es bueno, posiblemente llevaremos los pies relajados, sin batirlos, así que son esos últimos metros cuando hay que activarlos y decirles que “despierten, que ha llegado el momento de usar las piernas” con lo que un aumento de la batida de pies en esos últimos metros potenciará una mejor y más rápida transición…
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