Ambos grupos musculares, considerados según su acción, son sinérgicos. Por ejemplo, en la flexión del torso hacia las rodillas en la posición supina con las piernas flexionadas ( un ejercicio clásico en los métodos normales de fortalecimiento abdominal), la función de la musculatura abdominal se agota al cabo de poco tiempo, puesto que sólo tiene que aproximar un poco la caja torácica a la cavidad abdominal, mientras el músculo psoas, actuando sobre la columna, transporta el torso hasta la máxima posición.
La acción de la musculatura abdominal se manifiesta exteriormente en una curvatura convexa al dorso, mientras que la del psoas provoca su arqueamiento o curvatura cóncava.
Se producen las mismas alteraciones cuando la cavidad abdominal se aproxima al torax, como por ejemplo cuando se llevan las piernas más allá de la vertical a partir de la posición supina con las piernas estiradas.
El fortalecimiento de la musculatura psoas trae como consecuencia el evidente aumento de la curvatura lumbar.
En los ejercicios de la gimnasia abdominal, son muchos los que en vez de entrenar los abdominales entrenan los psoas.
Por este motivo la elección de los ejercicios en la parte sistemática pone en evidencia el escaso recorrido de la contracción de la musculatura abdominal, manteniendo como punto de referencia constante la columna en la zona lumbar.
Por tanto, solo se puede tener la seguridad de entrenar los abdominales cuando la zona lumbar tiene curvatura convexa y no una curvatura cóncava (arqueada ), durante toda la ejecución del ejercicio.
RUTINA ABDOMINAL BASICA
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