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¿Has pensado alguna vez en apuntarte a clases de yoga? Los meses de invierno son sin duda la temporada perfecta para ello. Os dejamos con cuatro razones para intentarlo, del autor de “The Athlete’s Guide to Yoga”, Sage Rountree.
Es probable que asocies el yoga a los estiramientos. De hecho, la flexibilidad es la base del yoga occidental actual. Las diferentes posturas estirarán nuestras cadenas musculares, ampliando el rango de movimiento de las articulaciones. Además, una musculatura tensa siempre es más propensa a las lesiones como los desgarros y las roturas fibrilares. Una mayor flexibilidad reducirá considerablemente las probabilidades de lesionarnos, permitiendo al cuerpo trabajar con más armonía y suavidad.
El yoga nos permite un trabajo completo de toda la musculatura corporal. Además, se combinan las contracciones isométricas en las posturas estáticas, con las posturas concéntricas y excéntricas en posturas que implican cambios de posición durante las mismas. Sin olvidar, que estamos potenciando la estabilidad de nuestras articulaciones a través del fortalecimiento muscular, evitando y reduciendo el riesgo de lesión. El yoga también implicará una gran actividad en el core, tanto en los ejercicios específicos como en las posturas que estamos de pie o en las que se necesita mantener el equilibrio. Por último, la complejidad de los ejercicios también nos hará más fuertes mentalmente, en competición tendrás las herramientas necesarias para parar, respirar y elegir la decisión acertada.
El yoga potencia y mejora el equilibrio. Las diferentes posturas y movimientos fortalecerán la musculatura de las piernas, perfeccionando la propiocepción y la relación espacio-temporal de nuestro cuerpo. Además, mejorará nuestro esquema corporal y la consciencia acerca de nuestro centro de gravedad. Por último, también puedes plantearte el yoga como un entrenamiento de recuperación mental. Sesiones tranquilas, donde disfrutar del momento y abstraerse de la dureza de los entrenamientos diarios.
Cualquier pequeño desequilibrio en el cuerpo puede provocar con el tiempo lesiones en los diferentes tejidos. El yoga potenciará el alineamiento del cuerpo de forma simétrica, corrigiendo los pequeños desequilibrios que podamos encontrar. Además, incrementará la consciencia sobre nuestros propios desajustes esqueléticos. Finalmente, el yoga también está estrechamente relacionado con la relajación, permitiéndonos dormir mejor, recuperarnos más rápido y disfrutar más del deporte.
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