El triatleta se abre para relatar cómo ha roto con un ciclo de alimentación deficiente basada en ultraprocesados que arrastra desde hace décadas y le ha causado un problema serio.

Lionel Sanders vive en un constante proceso de cambio. Desde decidir prescindir de entrenador y hacerlo por su cuenta a cambiar dicha filosofía de entrenamiento y ahora estas alteraciones atacan directamente a unos insanos hábitos alimenticios de los que responsabiliza tanto a si mismo como a la sociedad.

“NO QUIERO MORIR JOVEN DE DIABETES Y ES HACIA DONDE ME ENCAMINABA”


El origen de la decisión de Sanders se halla en los resultados prediabéticos de unos análisis de sangre que se realizó en noviembre tras vivir sometido a una sintomatología que incluía insomnio, atracones dulces y constantes micciones nocturnas.

No obstante, el triatleta reconoce que es una situación a la que podría no haber llegado si se hubiese realizado las pruebas desde que comenzó a tener los primeros síntomas y es que, a pesar de ser un atleta de alto rendimiento, el canadiense ha confesado llevar “años sin hacerse ningún análisis”. De la misma manera que ha confesado su miedo: No quiero morir joven de diabetes y estoy yendo por ese camino ahora mismo y quiero revertirlo.

“VIVO EN UNA SOCIEDAD DONDE LOS ALIMENTOS ULTRAPROCESADOS SON LA NORMA”


Camino al que se dirigía debido a una mala alimentación fundamentada en la comida procesada, comida no muy densa en nutrientes, calóricamente alta en macronutrientes, alta en sal, grasa, azúcar, comida nutricionalmente bastante desprovista. “En mi defensa, supongo que es un poco del camino del mundo occidental. Vivo en una sociedad donde los alimentos ultraprocesados ​​son como si fueran la norma”.

“HE ENTRENADO A MI CUERPO PARA ALIMENTARME DE COMIDA BASURA DESDE HACE 20 AÑOS”


Mi idea de cocinar es sacar mi teléfono y decir ¿qué queremos, pizza McDonalds… Ahí están mis gustos” ha comentado Sanders, pero su confesión más impactante es otra: “Anhelo todo ello porque he entrenado a mi cuerpo para alimentarme de eso. He creado una cultura de comida de mierda, que implica pedir comida basura y de comer de forma perezosa”. Tanto es así que admite La última vez que comí bien durante un período de tiempo continuo fue hace 20 años”.

No obstante, más allá de la deriva a la que pueda o no empujar la sociedad actual, Sanders también se responsabiliza de ello. “Soy tan vago como se puede ser con respecto a la alimentación y todo lo que está relacionado. Luego no he gastado tiempo y energía en estas cosas muy probablemente porque estoy cansado y no me recupero adecuadamente y he creado una bola de nieve al respecto”.

NUEVAS RUTINAS ALIMENTICIAS DENTRO Y FUERA DEL ENTRENAMIENTO


Proceso infinito al que ahora trata de poner fin y remediar. Primero comprendiendo que ya no solo era lo qué comía sino cómo lo comía: Me di cuenta que la forma en que comía es la forma absolutamente opuesta a la que uno debería comer”. Según Sanders, apenas desayunaba y priorizaba la cantidad masiva de carbohidratos según pasaba la jornada siendo su plato principal la cena y reservándose dulces y postres para horas posteriores. Un hecho que afectaba directamente a sus niveles de insulina.

Ahora, Sanders ha cambiado sus patrones de alimentación tanto en casa haciendo del desayuno su comida principal, como en durante la práctica deportiva mediante un nuevo mantra Cuanta más potencia, más carbohidratos. Menos potencia, menos carbohidratos. Filosofía durante todo el día a lo que añade “Comencé a entender algo que antes no: si quemas carbohidratos entrenando, después no era necesario comer una tonelada de estos después de la sesión”.

“QUIERO APRENDER A COCINAR Y SABER LO QUE ESTOY COMIENDO”


Cambios en su rutina que van más allá e implican un cambio de cultura. Tanto es así que Sanders por un lado, está decidido a ir a comprar él mismo productos frescos: “Quiero ir al supermercado, mirar alrededor y ver lo que estoy comiendo”.

Por el otro, quiere encontrar el momento para ser capaz deaprender a cocinar y hacer de ello algo que para mi sea satisfactorio y gratificante. Por el momento, se conforma con hacerse un bistec y especialmente emprender un camino concienzudo al respecto que lleve a “Cambiar la cultura en casa entorno a la comida de cara a mis hijos y ese cambio empieza conmigo”.