Sam Long ya no lo esconde: en 2026 su prioridad será la IRONMAN Pro Series. Lo dijo en Instagram, y lo remató en su último vídeo con una idea muy clara: el T100 le ha hecho crecer, sí, pero su terreno real para competir por victorias y construir temporada está en IRONMAN y 70.3.
Y lo interesante no es solo el “qué”. Es el “por qué”.
Si miras sus resultados de 2025, el contraste es brutal:
En carreras IRONMAN: casi siempre delante. Long explica que, salvo el Mundial, su rendimiento en pruebas “marca IRONMAN” fue de primeros y segundos puestos de manera constante.
En T100: otro mundo. Reconoce que solo metió un top-10 y que el resto de apariciones fueron muy lejos de lo que busca cuando se pone un dorsal.
La conclusión le sale sola: si el objetivo es pelear arriba, el camino está más cerca de la Pro Series que del circuito T100.
Aquí viene el matiz que a menudo se pierde. Long no dice “el T100 no me sirve”. Dice lo contrario: le ha servido mucho, sobre todo por una razón concreta: le obligó a aprender a nadar “como compite un pro”, no solo a resistir.
En su vídeo, contando su victoria en IRONMAN 70.3 La Quinta, explica que el gran aprendizaje del T100 fue la navegación: elegir línea, leer boyas, nadar recto, tomar decisiones sin pies a los que seguir. En La Quinta lo aplicó desde el minuto uno: se colocó por dentro, vio que el grupo se iba largo y confió en su línea. Salió mejor colocado y, para él, ahí empezó la victoria.
No es un detalle técnico: en carreras donde el agua decide tu día, esto vale más que cualquier frase motivacional.
Long también cuenta la carrera sin maquillaje. En bici salió fuerte, intentó romper, pero se formó un grupo y costó mucho abrir hueco. Menciona el debate del drafting y lo difícil que es “romper la goma” cuando hay varios hombres cerca.
En la transición se la jugó (sin calcetines, pagando el precio), y en la carrera a pie tuvo que correr con la presión real de Lionel Sanders recortando. No le interesaba un sprint con Lionel: mantuvo el ritmo, gestionó la amenaza y terminó ganando con margen.
Su lectura es clara: ganó por táctica y ejecución, no por un día perfecto.
El vídeo tiene una parte que cambia el tono. Long reconoce que tras Niza entró en un momento mental bajo: poca motivación, dudas, el peso de un viaje, molestias en la cadera y un bebé en camino. Dice que pensó que su temporada podía haber terminado ahí.
Pero termina el año con otra historia: 20ª victoria profesional, plaza para Kona y sensación de haber dado un salto real en su “capacidad IRONMAN”. Y lanza un mensaje que no es postureo: quiere demostrar que se puede competir al máximo nivel y ser un padre presente, si hay equipo en casa y prioridades claras.
No lo “rompe” ni lo critica. Simplemente lo ordena en su agenda:
En 2026, foco Pro Series.
T100, quizá “una o dos” carreras, sin obligación de ciclo completo.
Y hay un factor práctico: al no haber compromisos contractuales como antes, puede elegir sin estar atado a un calendario.
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