El vigente campeón del mundo encuentra y esconde en la capital catalana importantes ganancias marginales sobre la bicicleta.
No sabemos qué sucederá dentro de dos semanas en el Mundial de Kona, pero sí que Sam Laidlow partirá como uno de los máximos favoritos en su objetivo de revalidar el título. Si eso sucede, el Velòdrom d’Horta – sede del ciclismo en pista en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 – guardará una pequeña parte de su victoria.
Hasta allí se desplazó el francés antes de poner rumbo a Hawái donde ya se encuentra para aclimatarse a sus particulares condiciones. El objetivo no fue otro que realizar su tercer test en túnel de viento o aeródromo de la temporada con el que arañar tiempo al tiempo en un deporte tan necesario como el triatlón respaldado por los técnicos de Canyon, Fusion y Head.
Todo ello respaldado también por los precisos medidores de potencia (en su caso de Favero Assioma) que le permiten a Laidlow asegurarse de que alcanza “la misma potencia en cada vuelta”. Algo imprescindible para experimentar con distintas configuraciones y bicicletas con las que evaluar los datos.
Entrando en materia, el galo salió de Barcelona con la configuración del “cockpit” como el mayor avance y cambio inmediato. Después de casi dos horas dando vueltas, ha dejado entrever modificaciones en una posición de apoyo del codo más retrasada, la relajación que debe tener al posarse especialmente en el ángulo más pronunciado o el juego y movimiento de manos, así como el tema ventilación. Según comenta Laidlow, el nuevo diseño del “cockpit” le va a permitir ser más ágil y rápido.
Algo que también se ha propuesto con el tipo y posición de los bidones. Un aspecto en el que jugaron con dos variables: retirar la botella aerodinámica del tubo inferior donde tal y como relató Laidlow no mostró diferencias reseñables, para después continuar indagando en los beneficios de situar una doble botella delantera en los soportes BTA. Una configuración que ya se le ha visto utilizar en sus últimas apariciones en en el circuito T100.
El tritraje y los cascos también fueron objeto de análisis con resultado positivo. Sin embargo, Laidlow no ha querido ofrecer más detalles al respecto, igual que con otros elementos que no ha querido mostrar en cámara: “Quiero mantener algunas cosas para Kona donde vamos a ser más rápidos” declaraba el triatleta.
Con la sesión finalizada Sam Laidlow dejaba una interesante reflexión: “Ha sido uno de mis mejores días de pruebas aerodinámicas. A veces puede ser bastante frustrante, pero no, hoy fue realmente bueno. La cuestión de la aerodinámica, es interminable. Así que vamos a seguir trabajando en ella”.
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