El alemán reflexiona sobre su nivel dentro de la élite, confiesa los trances más amargos de 2025 y sus puntos flacos y apunta a uno de los grandes problemas de T100.

A sus 25 años Rico Bogen es uno de esos jóvenes, pero sobradamente preparados en el mundo del triatlón de Media Distancia actual. Su inesperado título mundial Ironman 70.3 en 2023 le llevó súbitamente a ser uno de los hombres a seguir y en 2024 saldó con éxito la prueba al terminar tercero en el circuito T100.

Un año después, el de Leipzig ha vivido un año de cambios entre los que se incluye su apuesta por Philipp Seipp como entrenador a los que reconoce debió acostumbrarse, también un curso entre dos aguas, compartiendo T100 y el Campeonato Mundial Ironman 70.3. el protagonismo de su foco y en lo deportivo una campaña con altos y bajos de la cual considera que ha salido reforzado tras conseguir su primera victoria en T100, mantenerse en el TOP5 tanto de dicho circuito como del Mundial de la distancia celebrado en Marbella.

BOGEN EN LA MESA DE LOS MEJORES: “HE DEMOSTRADO QUE PUEDO INFLUIR EN LAS CARRERAS”


He demostrado que siempre puedo seguir el ritmo de los líderes e influir en la carrera. Considero que me he establecido en la élite y sigo siendo uno de los atletas más jóvenes aquí así que está genial” confiesa Bogen.

Una regularidad de la que se congratula particularmente tras un recorrido marbellí que califica como “extremadamente duro” más para un hombre de su envergadura y peso en una cita en la que el grupo de competidores era igualmente “extremadamente duro” con cinco campeones del mundo (de MD y LD) y una participación masiva de hombres que aspiran a los Juegos Olímpicos antes de comenzar en el presente año su clasificación para Los Ángeles, un contexto que bajo la percepción de Bogen brindaba hasta 15 contendientes “con potencial para subir al podio.

LAS DOS CRISIS DE 2025 QUE LE PUSIERON CONTRA LAS CUERDAS


Pese a ese buen final y el triunfo tempranero en T100 San Francisco, Bogen admite que en su 2025 existieron dos grandes crisis. La primera llegó justo después de su éxito en Estados Unidos y se alargó en el tiempo: “Una semana después de San Francisco me di cuenta de que las cosas eran muy, muy difíciles, y no fue hasta dos días antes de Vancouver que las cosas empezaron a mejorar un poco. Pero, por alguna razón, nunca volví a coger el ritmo antes de Vancouver, a pesar de que tenía las piernas perfectas que tenía en San Francisco”.

La otra salpicó a Bogen en forma de extraño virus poco antes de T100 Londres: “Fue una época muy dura, e incluso caminar me costaba muchísimo, lo que me afectó mucho. No pude entrenar durante días, y después no tenía energías y necesité días para volver a la normalidad. Mi estómago no estaba preparado para absorber la energía necesaria en una carrera, simplemente no absorbía nada, así que me sentí muy vacío y mareado al cruzar la meta”. Según indica, la recuperación casi total previa a T100 Rivera Francesa y su posterior actuación le demostraron que iba en la dirección correcta al final de temporada y los dos grandes eventos del año, el Mundial y la Gran Final de T100, como así fue.

BOGEN SEÑALA A SU TALÓN DE AQUILES


Satisfecho con su actuación general durante 2025, el alemán no ha tenido reparos en señalar con crudeza su mayor debilidad, la carrera a pie y el deterioro de la calidad de la misma: “En general, se podría decir que correr, sobre todo en los últimos kilómetros, siempre es el problema, donde todavía necesito mantener el equilibrio, porque ahí es donde ocurre el fallo técnico, excepto en San Francisco donde corrí muy bien y sin colapsar al final”.

Por ello, uno de sus principales objetivos para el presente curso es presentar una técnica estable y consistente y seguir la línea de lo logrado en la Costa Oeste, así como en el Medio Maratón de Leipzig donde logró su mejor marca personal, que le permita mejorar su ritmo de carrera.

Y, si bien está conforme con sus números y estatus de la temporada pasada, unido a ese aspecto técnico, la meta y ambición de Bogen para 2026 es clara: “el objetivo para la próxima temporada es reducir esos segundos por kilómetro en mi carrera, para poder subir al podio con más frecuencia. Creo que es posible y debería ser el objetivo”.

EL ‘PALO’ A T100, A VUELTAS CON EL DRAFTING


En su balance, el alemán también ha querido aprovechar la coyuntura para lanzar un ‘palo’ a PTO, el circuito T100 y sus jueces respecto a las penalizaciones por drafting y el ineficiente sistema de reclamación existente durante la carrera e incita a una revisión del protocolo actual del cual fue víctima en T100 Oropesa del Mar:

Durante la carrera, no hay forma de hacer nada al respecto. Si impugnas la penalización, quedas descalificado inmediatamente. Así que tienes que aceptarla, pero con una penalización de tiempo, no tienes ninguna posibilidad de hacer nada al respecto, lo cual es una lástima, especialmente si después, como sucedió en mi caso, se demuestra que son sanciones impuestas injustamente porque mis datos del Race Ranger publicados a posteriori mostraban 0 segundos de drafting.  Por eso, es una pena que esta norma no esté mejor regulada”.