¿Qué hacer ante un mareo en aguas abiertas o en la natación de un triatlón?

Un episodio de mareo puede aparecer incluso en competición de élite. Saber reconocerlo, detenerse a tiempo y utilizar correctamente la flotabilidad del neopreno puede marcar la diferencia entre un susto y una situación de riesgo.

Hay momentos en los que el cuerpo obliga a cambiar el plan. En triatlón, uno de ellos puede llegar en los primeros minutos de la natación: una respiración que deja de ser regular, una sensación extraña de desorientación, el agua que parece moverse más de la cuenta o, sencillamente, un mareo que no estaba previsto.

Le ocurrió recientemente a Alex Yee durante la natación de las Series Mundiales de Karlovy Vary. El británico explicó después de la carrera que había sufrido mareos en el segmento de natación, disputado en agua fría. Pese a ello, consiguió completar la prueba y protagonizó una espectacular remontada hasta terminar segundo.

Su caso sirve para recordar algo que va mucho más allá de la élite: cuando un triatleta empieza a marearse en el agua, la prioridad deja de ser la competición y pasa a ser recuperar el control y mantenerse a flote.

¿POR QUÉ PUEDE APARECER UN MAREO?

Los mareos en aguas abiertas pueden tener orígenes muy diferentes y, en un contexto deportivo, pueden coincidir varios factores.

El esfuerzo intenso puede alterar la respiración y favorecer una hiperventilación. En aguas abiertas, además, la ausencia de referencias visuales, el oleaje, el contacto con otros nadadores o la necesidad de levantar la cabeza para localizar una boya pueden modificar el patrón respiratorio y aumentar la sensación de desorientación.

También hay que considerar factores como la deshidratación, el calor, una bajada de glucosa o determinados problemas del oído interno, entre otras posibilidades. Y existe otro elemento especialmente importante en aguas abiertas: la temperatura del agua.

El frío puede modificar la respiración y provocar una respuesta de estrés. Si la exposición se prolonga, también puede afectar a la capacidad de movimiento y a la orientación. La altas temperaturas cada vez más comunes en el elemento líquido también puede generar un reacción similar.

Por eso, ante un mareo en el agua, no conviene intentar encontrar una explicación única en plena competición. Primero hay que ponerse a salvo.

¿CÓMO ACTUAR SI TE MAREAS EN AGUAS ABIERTAS?

Por eso, como un mareo puede ser una situación inesperada pero común en un entorno deportivo como la natación o el triatlón es importante saber qué hacer si nos sucede y cómo reaccionar en los primeros 60 segundos (primer minuto).

0-10 SEGUNDOS: CORTA EL ESFUERZO

La reacción inicial es probablemente la parte más importante. Cuando aparezcan las primeras señales —mareo, desorientación, náusea, sensación de inestabilidad o dificultad para coordinar la respiración— no intentes compensarlas nadando más fuerte:

  • Deja de hacer brazadas.
  • No necesitas seguir avanzando hacia la boya. Tampoco merece la pena luchar por mantener durante unos segundos más la posición dentro del grupo.
  • La prioridad es recuperar el control.
10-20 SEGUNDOS: BUSCA UNA POSICIÓN ESTABLE

Si llevas neopreno, es el momento de aprovechar una de sus principales características: la flotabilidad.

  • Gira suavemente hasta colocarte boca arriba, relaja brazos y piernas y deja que el material contribuya a mantener el cuerpo en superficie.

No necesitas conseguir una flotación técnicamente perfecta. El objetivo es mucho más sencillo: mantener la boca y la nariz fuera del agua y disponer de unos segundos para recuperar la respiración.

Si no te encuentras cómodo boca arriba, puedes mantener una posición vertical con movimientos mínimos de las piernas. Lo importante es evitar gastar energía de manera innecesaria.

20-40 SEGUNDOS: RECUPERA LA RESPIRACIÓN

Tras esa primera reacción, el siguiente paso es respirar de forma controlada cuya pauta podría ser: inspirar suavemente, después expulsar el aire de forma prolongada y repetir esta rutina.

CONSEJO: No intentes llenar los pulmones de manera exagerada ni aguantes la respiración. Si parte de la sensación procede de una respiración excesivamente rápida, continuar hiperventilando puede aumentar el malestar.

40-60 SEGUNDOS: EVALUA LA SITUACIÓN Y DECIDE SI ESTÁS EN CONDICIONES DE CONTINUAR O NO

Tras retomar el control, evaluar la situación es el paso natural antes de tomar una decisión definitiva, aunque en una situación así conviene ser conservador y poner por encima de todo la salud.

  • Si la sensación ha desaparecido por completo, estás orientado y respiras con normalidad, puedes reanudar la natación a menor intensidad. No tiene sentido volver inmediatamente al ritmo anterior.
  • Si continúas mareado, desorientado o con náuseas, haz una señal al socorrista, kayak, embarcación de seguridad o personal de la organización y abandona el agua.
  • Y si aparecen síntomas importantes —dolor en el pecho, dificultad respiratoria intensa, pérdida de conciencia, confusión marcada, debilidad importante o incapacidad para mantenerse a flote— la prioridad es pedir asistencia inmediatamente.

IMPORTANTE: No intentes terminar la natación para “ver si se pasa”.

¿CÓMO PUEDE AYUDARTE EL NEOPRENO?

El neopreno no evita el mareo ni trata su causa. Pero materiales como los de ZONE3 pueden convertirse en un elemento de seguridad adicional cuando aparece un problema en el agua.

Su principal ventaja en este contexto es la flotabilidad. Un traje específico para aguas abiertas puede mejorar la capacidad de mantenerse en superficie y facilitar una posición corporal más estable.

Además, el neopreno también protege frente al frío, no así si el calor es excesivo. El agua roba calor al cuerpo mucho más rápidamente que el aire. Un neopreno adecuado reduce esa pérdida de calor y puede ampliar el margen de tolerancia frente a las bajas temperaturas que pueden provocar temblores, pérdida de sensibilidad, debilidad, dificultad para mover las extremidades y desorientación.

Eso sí: neopreno no significa inmunidad frente al frío. Incluso con traje, una exposición prolongada puede acabar comprometiendo la capacidad de nadar. Y la flotabilidad adicional puede aportar una tranquilidad psicológica, pero el neopreno no sustituye a la asistencia ni convierte una situación de emergencia en una situación segura.

Si estás demasiado desorientado, debilitado o incapacitado para continuar, debes pedir ayuda.

Olatz Zubia Zeberio

Con tres años me lanzaron a una piscina de la que no he querido salir, con alguno más me enamoré del ciclismo y el atletismo (popular). Rendirme a los encantos del triatlón fue el paso natural. Además, soy graduada en Comunicación Audiovisual y Máster en Diseño y Gestión de la Producción Audiovisual por la UAB.

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