La Zurich Marató Barcelona 2026 no ha sido una carrera más; ha sido la edición de los límites. Mientras el triatleta francés Sam Laidlow vivía la cara amarga del deporte con su retirada en el kilómetro 14, las calles de la Ciudad Condal eran testigos de una de las mayores exhibiciones de la historia del atletismo femenino.
El nombre propio del día es, sin duda, Fotyen Tesfay. La corredora etíope ha firmado una actuación estratosférica, deteniendo el crono en 2:11:51. Tesfay no solo ha destrozado el récord de la prueba, sino que ha acariciado el récord mundial (ostentado por Ruth Chepngetich con 2:09:56), quedándose a una distancia que hace apenas unos años parecía ciencia ficción para el asfalto barcelonés.
“Nunca lo habría soñado”, declaraba una Tesfay exhausta pero radiante en la meta de Arc de Triomf. Su ritmo constante y una zancada poderosa sobre el nuevo circuito, más rápido y ratonero, demuestran que Barcelona ya juega en la liga de las grandes “Majors” en cuanto a marcas.
En el otro lado de la moneda encontramos a Sam Laidlow. El campeón del mundo IRONMAN partió con el grupo que buscaba bajar de 2:10, un ritmo quizás demasiado ambicioso dadas sus circunstancias físicas previas. Al paso por el kilómetro 10, el rostro del francés ya reflejaba que algo no iba bien.
La aventura de Laidlow apenas duró 14 kilómetros. Tras una salida valiente, el francés se vio obligado a poner pie a tierra, confirmando los peores presagios que ya sobrevolaban su preparación. Aunque el objetivo era testar su estado de forma de cara a la temporada de triatlón y ganar confianza en el sector de carrera a pie, los problemas físicos han vuelto a ser su “talón de Aquiles”.
No llegaba Sam en las mejores condiciones, y él mismo se encargó de avisar a sus seguidores días antes. Una infección viral que afectó a todo su grupo de entrenamiento hace tres semanas le obligó a guardar reposo absoluto, rompiendo el bloque de carga específico para Barcelona.
A esto se le sumó una persistente molestia en el pie que le impidió sumar los kilómetros de calidad necesarios en las últimas tiradas largas. Pese a que el francés es conocido por su mentalidad ofensiva y por no esconderse nunca, competir en un maratón de asfalto puro al 70% de capacidades es una moneda al aire que hoy salió cruz.
“Todavía no soy un runner” comentaba el francés en su perfil en instagram con resignación y humor a partes iguales
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