La histórica prueba canaria se acerca a su cita fiel a unos principios que han hecho de ella uno de los Ironman más difíciles y a la vez queridos.

Menos de cuatro meses separan a miles de triatletas de uno de los desafíos más emblemáticos del mundo: el Club La Santa IRONMAN Lanzarote, que se celebrará el 23 de mayo de 2026. No es una fecha cualquiera. Lanzarote no es un IRONMAN más. Es una prueba con identidad propia, un reto que se corre, y se recuerda, de una forma muy distinta.

UNA ISLA, UN SOLO DÍA, UN SOLO RETO


Participar en un IRONMAN en una isla es algo singular por definición. No hay escapatorias, no hay alternativas ni tramos anodinos. Lanzarote se vive de principio a fin, rodeado de océano, viento y paisajes volcánicos. Durante un día, la isla entera parece girar alrededor del triatlón, ofreciendo un escenario tan espectacular como exigente.

Aquí, el territorio no acompaña al deportista,lo desafía. Y precisamente por eso, cruzar la meta en Puerto del Carmen tiene un valor especial que pocos IRONMAN pueden igualar.

EL ATLÁNTICO COMO PUNTO DE PARTIDA


La jornada comienza con 3,8 kilómetros de natación en las aguas abiertas de Playa Grande, con el Atlántico como primer juez del día. El agua suele ofrecer buenas condiciones de visibilidad, pero el respeto al océano es innegociable. Nadar en Lanzarote no es solo completar una distancia, es abrir el día sintiendo el pulso del mar, con la luz ganando terreno poco a poco sobre el horizonte.

Es un inicio que invita a la concentración y a la calma, consciente de que lo más duro aún está por llegar.

UNA VUELTA PARA ENTENDER LANZAROTE


Si hay un segmento que define al IRONMAN Lanzarote es el ciclismo. 180 kilómetros a una sola vuelta, rodeando la isla, sin repeticiones, sin concesiones. Este formato convierte el recorrido en una experiencia continua, donde el paisaje cambia constantemente y la mente no puede acomodarse.

Los triatletas atraviesan lugares tan icónicos como Timanfaya, La Geria, Mirador del Río o los pueblos del interior, siempre expuestos al viento, verdadero protagonista silencioso de la prueba. Con más de 2.500 metros de desnivel positivo, el circuito exige fuerza, técnica y, sobre todo, inteligencia. Aquí no gana quien más arriesga, sino quien mejor se adapta.

No es fácil. Nunca lo ha sido. Pero precisamente por eso, completar esta vuelta única alrededor de Lanzarote se convierte en una de las experiencias más gratificantes del triatlón de larga distancia.

CORRER ENTRE LAVA Y OCÉANO


Tras bajar de la bicicleta, espera el último desafío: un maratón completo que discurre en gran parte por el paseo marítimo de Puerto del Carmen. A simple vista puede parecer un recorrido amable, pero las piernas ya llegan cargadas y el sol comienza a hacer acto de presencia.

El ambiente, sin embargo, es especial. Público cercano, animación constante y el océano acompañando cada zancada. Aquí la lucha es interna, contra el cansancio acumulado y contra uno mismo, sabiendo que cada kilómetro acerca un poco más a una meta largamente soñada.

EL VALOR DE LO DIFÍCIL


IRONMAN Lanzarote tiene fama de ser uno de los IRONMAN más duros del mundo. Y lo es. El viento, el perfil ciclista, el calor moderado y la exposición constante convierten la prueba en un examen completo. Pero es precisamente esa dificultad la que multiplica la satisfacción final.

Porque Lanzarote no se regala. Se gana. Y quien cruza la línea de meta lo hace con la certeza de haber superado algo grande.

CLIMA, PREPARACIÓN Y CALIDAD DE VIDA


Mayo es uno de los mejores meses para competir en Lanzarote. Temperaturas estables, muchas horas de luz y un clima ideal tanto para competir como para entrenar los días previos. No es casualidad que numerosos triatletas elijan la isla para concentraciones, afinando su preparación en un entorno privilegiado.

Además, Lanzarote ofrece una experiencia turística de primer nivel. Playas, gastronomía local, arquitectura integrada en el paisaje y una naturaleza única reconocida como Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Competir aquí es también una excusa perfecta para disfrutar de la isla antes y después de la prueba.

CUATRO MESES PARA DECIDIR CÓMO QUIERES LLEGAR


A menos de cuatro meses del gran día, comienza una fase clave para muchos triatletas: afinar la preparación, definir objetivos y visualizar el reto. Lanzarote no es solo una cita en el calendario, es una experiencia que se construye durante meses y se recuerda toda la vida.

El 23 de mayo de 2026, Lanzarote volverá a poner a prueba a quienes se atrevan a enfrentarse a ella. Y lo hará como siempre: sin prometer facilidad, pero ofreciendo una recompensa que solo los grandes retos saben dar.