Si tienes sangre en las venas y te gusta el deporte en general y el triatlón en particular “tienes” que degustar la última perla que deja Sam Laidlow a todos los aficionados.
Una hora de puro documental con tintes cinematográficos, una exquisita producción y sobretodo, y lo más importante, una historia que engancha.
En su última publicación en su canal en YouTube el francés deja la segunda entrega del ciclo documental de su experiencia en el IRONMAN Hawaii de 2024 en el que recordemos Laidlow llegaba como gran favorito y que, finalmente, quedó muy lejos de las expectativas creadas.
Si bien el contexto es Hawaii y su Campeonato del Mundo IRONMAN, este documento va mucho más allá y nos deja ver las entrañas de una preparación y que cuenta con las declaraciones del propio Laidlow pero también con personas de su entorno como su padre y entrenador o del carismático Bob Babbit que ponen en contexto lo que significa esta carrera más allá de lo deportivo.
Pero el regalo es doble, no solo por tener una compañía de lujo en el rodillo o en el sofá como motivación para todos sino que podemos extraer algo más de esta experiencia compartida por el francés-
Tras ganar el Mundial de 2023 en Niza, Sam confesó un período de confusión y bajón anímico. Con ayuda de un psicólogo y su familia, condiguió redefinir sus metas y recuperar su pasión.
Laidlow muestra cómo, incluso tras un gran triunfo, es fundamental replantearse objetivos y cuidar la estabilidad emocional.
Entrenar en Hawái requiere aclimatarse al calor, la humedad, el viento y el efecto de la radiación solar. Sam y su equipo planificaron una larga estancia previa a la carrera y una serie de entrenamientos en progresión, para estar listos ante las variaciones climáticas y físicas.
Sam enfatiza la importancia de controlar las sales, los geles y la hidratación, y admite haber cometido errores durante el segmento de bici (exceso de sodio, falta de agua). Este desequilibrio acabó afectando a su rendimiento en la maratón.
Su estrategia para liderar la prueba sin alianzas desde el segmento ciclista fue muy valiente: recordemos que batió el récord del sector en Kona. Sin embargo, Sam ha comprobado los peligros que conlleva esa táctica si algo falla: en su caso, la crisis llegó en la carrera a pie.
Aunque el desenlace no fue el deseado, Sam terminó la carerra como muestra de respeto a sus rivales y al esfuerzo invertido. Reconoce haberlo dado todo, confirma que no le tiene miedo al fracaso y enfatiza su ilusión por seguir buscando la victoria en Kona.
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