Son muchas las consideraciones que deberán de ser tenidas muy en cuenta a la hora de buscar el gesto idóneo para un ciclista que pretenda ser eficiente y rendir sobre su bicicleta.
La musculatura extensora de cadera y rodilla (glúteos A y cuádriceps B) es grande y muy potente. Mucho más que la encargada de flexar dichas articulaciones (isquiotibiales E y psoas F, demasiado débiles para asumir cargas prolongadas).
Por lo tanto, nuestra constitución muscular define el pedal stroke (golpe de pedal) óptimo y eficiente en dos fases: fase de fuerza (de las 12 a las 6 de las agujas del reloj) y fase de recuperación (de las 6 a las 12 de las agujas del reloj).
Stephen Lardson (USA Cycling Coach)
Durante la fase de fuerza debemos ejecutar la extensión de cadera (glúteos A) y rodilla (cuádriceps B).
Por lo tanto, el stroke óptimo y eficiente será el que mejor enlace las dos fases de fuerza combinando de manera fluida la extensión de cadera y extensión de rodilla. La musculatura que podría intervenir durante la fase de recuperación para flexar la rodilla y cadera (isquiotibiales E y Psoas F), lamentablemente, aún es muy débil.
El “torque”, herramienta imprescindible…
La lectura de la gráfica del “torque” servirá para definir qué músculos intervienen al pedalear y cuándo lo hacen durante la fase de fuerza del stroke. Es una herramienta que ayuda a objetivizar “la optimización de nuestro potencial” ya que las características/patologías anatómico-funcionales (disfunciones pélvicas, estabilidad plantar, varidad en tibias, patologías de columna, movilidad articular en cadera, flexibilidad muscular, etc) suelen alterar la interacción entre ciclista y bicicleta, y pervertir la Biomecánica.
Lectura del “torque” del triatleta Richard Calle en Cyclist Lab. Tras el estudio, conseguimos aumentar la palanca a 90grados y optimizar la extensión de rodilla manteniendo los isquiotibiales más “frescos” para la carrera a pie.
Foto; Martí Milla
Conclusiones;
En nuestra anatomía encontramos grupos musculares muy grandes y fuertes apropiados para hacer el gesto de pedalear. Si conseguimos apoyos estables sobre la bicicleta y un reglaje de las medidas que atienda a nuestras necesidades, completaremos un gesto muy fisiológico; extensión de cadera y rodilla. Obtendremos la máxima eficiencia y rendimiento en una dinámica que empuje siempre el pedal en dirección perpendicular al suelo.
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