Resultados, lesión incapacitante y adioses inesperados en lo económico, el danés pone nombre a los factores que hicieron de 2025 un año de pesadilla.
Daniel Bækkegård (1996) era uno de los hombres aparentemente destinado a ser juez y parte de la Media Distancia y posiblemente de la Larga Distancia después de conquistar diversos eventos en ambas categorías en la franquicia Ironman o subir al podio en el circuito T100.
Sin embargo, tras un año 2025 que comenzó prometedor con una cuarta posición en Ironman Texas, un slot para el Mundial Ironman 70.3 de Marbella en Ironman 70.3 Loire Valley y una séptima plaza en Challenge Roth, la vida del danés dio un vuelco en el Mundial Ironman de Niza con un DNF que puso patas arriba su trayectoria deportiva, su salud y su estabilidad económica.
EL MUNDIAL DE NIZA, EL PRINCIPIO DEL FIN. LA ESPIRAL NEGATIVA INFINITA DE BÆKKEGÅRD EN 2025
“El Mundial de Niza y su preparación ha sido una de las peores experiencias que he tenido como triatleta. Fue extremadamente decepcionante, tanto mi actuación como la forma en la que abordé la carrera. El DNF fue devastador y me costó entenderlo.” admite Bækkegård sin ambages.
Tanto es así que ese resultado fue la gota que colmó el vaso del nórdico quien tras ello decidió dar el curso por finalizado, sin saber entonces que, también había otras muchas relaciones que tomaban el mismo derrotero. Según afirma, la fatiga mental fue una constante durante 2025 y la cabeza no le ha dejado de “dar vueltas durante todo el año” hasta tal punto de sentirse vacío tras las carreras y plantearse en el último año “no saber realmente qué hace en el triatlón, ni el camino a seguir”. En este sentido, asegura haberse sentido feliz simplemente entrenando, con la familia y practicando skimo, no compitiendo.
UNA LESIÓN SIN CURA QUE PONE EN JAQUE SU CARRERA
Un desconcierto y desmotivación en la que la salud marcada por los dos discos desgarrados en la espalda que tiene el nórdico también ha jugado un rol determinante, puesto que tal y como revela es algo que le va a acompañar el resto de su vida y que ha provocado que deba replantearse toda su forma de entrenar y preguntarse si podrá volver a ser el deportista que era y con ello romper la mentalidad de hombre irrompible e intocable en la que asegura viven los deportistas de élite. “He tenido momentos en los que no he podido estar sentado más de 30 minutos. No soy tan móvil como antes. Así que todo eso implica que tú también estés un poco cansado de la vida”.
“CANYON Y RED BULL ME DESPIDIERON Y PENSÉ EN RETIRARME”
Un cóctel explosivo al que sus patrocinadores dieron la puntilla: dos semanas después del Mundial de Niza recibió la noticia que tanto Canyon como Red Bull – sus dos sponsors más significativos – ponían fin a su relación contractual. “De repente vi como me despedían de mi trabajo unos socios con los que me gustaba mucho trabajar. Fue una faena y me costó mucho aceptarlo”.
Incredulidad y dolor a partes iguales, pero también honestidad por parte del danés al entender las razones del mismo en un mundo marcado por los resultados, el impacto mediático y la ley del más fuerte tal y como reflejan sus palabras: “No soy ciego. Compito contra tipos como Hayden Wilde o Sam Laidlow y obviamente no estoy rindiendo como ellos. Tienen un impacto mucho mayor en las marcas”. La de los patrocinios fue la estocada definitiva para Daniel: “En ese momento mi pensamiento instantáneo fue jubilarme: quiero simplemente trabajar en una cafetería, hacer viajes sociales y relajarme”.
“O ME VOY A LA BANCARROTA O SOY CAMPEÓN DEL MUNDO”
Sin embargo, el tiempo ha menguado ese instinto y Bækkegård ya piensa en la temporada 2026 después de sentirse “motivado de nuevo y disfrutando del trabajo por primera vez en meses”. En esa línea, sus objetivos pasan por un calendario escueto pero selecto: “pocas carreras, pero en las que realmente rendir bien y presentarme al 110%”. Y dicha agenda ya está configurada: Ironman Texas, Ironman 70.3 Elsinore, Ironman 70.3 Swansea, Ironman Kalmar y el Campeonato del Mundo Ironman de Kona. Daniel Bækkegård va optimista con todo con un cara o cruz: “O me voy la bancarrota total o me convierto en campeón del mundo. Es una u otra. Así lo siento”.









