Beth Potter ha protagonizado el último reportaje de la marca Puresport y en él la británica se abre para dejar una sucesión de titulares.
La triatleta más en forma del circuito no ha rehuido ninguna cuestión y realiza un recorrido que nos acerca a sus orígenes en el mundo del deporte y laboral, sus preferencias, sus sueños, sus luchas internas o su espina clavada.
UN DEPORTE, TRES SEGMENTOS Y TRES DEFINICIONES
Conocida por su buena carrera a pie en triatlón, Potter define bajo sus propios parámetros sus sensaciones en el agua, sobre las dos ruedas y corriendo. Al segmento en aguas abiertas lo califica como una “lavadora” donde es difícil saber dónde estás; a la bicicleta como caótica donde se entremezclan lo excitante, algo furiosa y una máxima atención clave para no perder tus opciones; y a la carrera a pie como su mejor baza donde puede relajarse ya que, considera que, de salir en cabeza de la T2, allí es cuestión suya ganar o perder independientemente de sus rivales.
SU ETAPA COMO PROFESORA, TODA UNA ESCUELA DE ENSEÑANZAS
Afortunada en la actualidad de ser una triatleta profesional con dedicación exclusiva a su deporte, la escocesa recuerda las lecciones que quedan en su poso de su etapa como profesora y que aplica en su día a día como deportista. “La resiliencia y la paciencia son los dos grandes aprendizajes que me trajo la enseñanza. A no quererlo todo ahora, o en un par de años sino a dejar que la naturaleza siga su curso y confiar en el proceso y que los resultados lleguen cuando tengan que llegar”.
LA IMPORTANCIA DE LOS ENTRENAMIENTOS, LA RECUPERACIÓN Y EL SUEÑO
Por el camino, horas y horas de entrenamiento (entre 30-35h semanales) que comparte mayoritariamente con hombres. Una decisión que explica sin ambages “Ellos son mejores que yo, así que eso me lleva a los límites en cada sesión y eso me nutre para mejorar”.
A los que sigue una necesaria recuperación a la que califica como “la cuarta disciplina en mi deporte”. Pues, tal y como argumenta, esta es clave para afrontar con garantías y beneficios la siguiente sesión.
Las horas de sueño son parte de esa recuperación. Un ítem con el que Potter lidia desde hace años y comenta que es un asunto que en su caso siempre se agrava en un momento muy determinado “es especialmente difícil para mí encontrar esa calidad del sueño en la semana previa a la competición”. Algo para lo que parece que en los últimos tiempos ha encontrado cierta mejoría tras probar con muchas cosas.
EL DUELO CON BEAUGRAND EN UNA TEMPORADA DE ENSUEÑO
No sabemos si gracias a eso o a pesar de su calidad del sueño, pero lo cierto es que la número 1 británica, lo es también del mundo. Un título que se decidió en la Gran Final de Pontevendra y al que aspiraban tanto ella como la gala Cassandre Beaugrand. Apenas un puñado de puntos las separaban antes de la última prueba y como reconoce Potter, quien quedase por encima de la otra se llevaba la gloria. Un triunfo marcado por la sensación que le embargó al terminar “Creo que el alivio fue el sentimiento predominante. El hecho que lo había logrado. Había sido la carrera y la temporada soñada y fue increíble terminar la temporada como lo hice.”
DOS DÉCADAS DESDE EL HECHO QUE LA UNIÓ A LOS JUEGOS OLÍMPICOS Y EL DEPORTE
Un logro que no hubiera tenido lugar sin una coyuntura y una figura que lo originase todo. Y es ahí, donde deporte, Juegos Olímpicos y la niña que un día fue Beth Potter se dieron la mano. “Desde mi primer recuerdo de unos Juegos Olímpicos con el doblete de la atleta Kelly Holmes en el 800 y 1500m en Atenas 2004, supe que eso es lo que quería, que eso es lo que quería ser (una deportista) y una de las buenas”.
Después llegaría su iniciación. Curiosamente no en el tartán, sino en las piscinas. Una natación (especialista en pruebas de fondo) que años más tarde le llevaría a cumplir su sueño y ser olímpica en los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro.
Un hito para cualquiera, pero incluso con ello, mucho antes, cuando probó el atletismo en la universidad fue consciente de que la natación no era donde mejor se desenvolvía. A pesar de ello, Potter esperó a la conclusión de la cita brasileña para reenfocar su carrera y dar el salto al triatlón, donde su pasado y su presente podían convertirla en una de las más fuertes.
“SIENTO QUE TENGO UNA CUENTA PENDIENTE CON LOS JUEGOS OLÍMPICOS”
Veinte años después de aquel 2004, ocho desde su debut en Río, Beth Potter ya seleccionada regresará a unos Juegos Olímpicos siempre y cuando una lesión no le aparte de ellos. Porque como ella sentencia “Estás a una carrera de que todo acabe, pero simplemente lo amo”.
A ese lugar que como ella misma precisa “los Juegos Olímpicos son la cúspide de nuestro deporte” pero en los que siente “que es en lo único que todavía no he destacado. He sido campeona Mundial, de Europa, medallista en los Commonwealth Games pero no olímpica”. Lo que le deja un regusto amargo que busca endulzar “Siento que tengo una cuenta pendiente con ellos”.
Lo tiene todo a su favor para conseguir esa anhelada presea, pero es consciente de la complejidad que abarca ser la mejor en una competición tan única como la que tendrá lugar este verano en París “No hay nada garantizado, tampoco que vaya a lograr una medalla olímpica pero sé que puedo hacerlo. Ya soy campeona del mundo y eso es posiblemente más difícil que firmar una buena actuación en un único día”.
Una medalla que lleva dos años labrando y para la cual comenzó el último tramo del camino este pasado sábado en Londres convirtiéndose en la nueva campeona del Mundial de Supertri E, donde se impuso a Beaugrand y Katie Zaferes.









