El proyecto se llevará a cabo en 2027 y traspasará lo deportivo para buscar un fin científico sobre el rendimiento humano. 
“No comfort, no mercy, just the race” así reza el eslogan de Antartic 100 Extreme Triathlon (A100), el primer triatlón competitivo en celebrarse en la Antártida y que tendrá el lugar del 27 de febrero al 8 de marzo de 2027 en la isla Rey Jorge (también conocida como 25 de Mayo), la más grande de las Islas Shetland del Sur y más concretamente en los cercanías de la estación de Bellingshausen.
EL DESAFÍO A100 EN NÚMEROS
Será en ese enclave de prolongada disputa y reclamación nacional por diversos países donde un máximo de 50 triatletas de todo el mundo se pondrá en acción con el objetivo de completar el A100, un triatlón de 100K en total.
Los escogidos deberán nadar un 1K en el Océano Austral en un circuito de 500m a dos vueltas en unas aguas que previsiblemente rondarán los 0°C. A continuación, les aguardará pasar del agua a la nieve y montarse sobre la bicicleta de montaña (obligatoria) y recorrer una ruta de 66K donde también deberán hacer frente al feroz viento de la zona, niebla y temperaturas bajo cero. Y, posteriormente, acometerán una carrera a pie de 33K ataviados con un equipo especial obligatorio en un terreno en idénticas condiciones meteorológicas y técnicas en los que, tal y como mencionan desde la organización, cada momento será una batalla con la naturaleza y con uno mismo.
Todo ello, en un recorrido diseñado para generar el mínimo impacto posible en el paisaje y que cumple con las normativas medioambientales antárticas.
ANTARTIC 100: UN RETO CON FINES CIENTÍFICOS
En ese sentido, A100 (Antartic 100 Extreme Triathlon) no nace con el propósito de establecer unos registros de tiempos o récords sino con la ambición de estudiar y descubrir cómo el cuerpo y la mente humana se adaptan fisiológica y psicológicamente al frío extremo, al aislamiento, al estrés y a la carga física máxima y qué sucede cuando estos se enfrentan al límite de la posibilidad en un desafío donde la resistencia y la ciencia se darán la mano para transformarse en datos.
or ello, este proyecto que surge de la idea del triatleta y atleta de carreras de orientación ruso Ilya Slepov es más que una carrera, es un estudio en el que deportistas e investigadores científicos se reunirán para explorar la resiliencia, la adaptación y el potencial humano en condiciones polares y sus propios límites.
NO APTO PARA TODOS
Ese ese conjunto de circunstancias las que hacen de Antartic 100 un triatlón único apto solamente para unos pocos, y los 50 seleccionados serán triatletas que deberán acreditar tanto experiencia suficiente en triatlones de larga distancia como en competiciones de resistencia en climas fríos y, asimismo, deberán presentar una autorización médica que confirme que está apto para la exposición a las condiciones que se esperan en la isla Rey Jorge.
UNA TRAVESÍA ATÍPICA, LLENA DE PARTICULARIDADES DESDE EL PRINCIPIO HASTA EL FINAL
La peculiaridad de Antartic 100 se extenderá también a su infraestructura, logística y preparación y es que la aventura comenzará con el traslado de todos los participantes (deportistas y científicos) de Punta Arenas (Chile) a la isla Rey Jorge donde todos ellos se alojarán a bordo de goletas de vela amarradas cerca de la estación de Bellingshausen.
Allí, y en las jornadas previas a la ‘acción’, y sobre el terreno recibirán sesiones de entrenamiento enfocadas a la adaptación al clima frío, reforzando así el trabajo realizado los meses previos por los elegidos, quienes habrán sido sometidos a programas de entrenamiento personalizados en un simulador de condiciones antárticas y lecciones de orientación.
Tras el día de la carrera, será el turno del programa de exploración donde científicos y deportistas se embarcarán en la observación y análisis de la vida silvestre, compartirán charlas centradas en la ciencia o visitarán los glaciares y colonias de la zona antes de regresar a casa con toda la investigación a desarrollar por delante.
IRONMANHUMAN, EL PIONERO DESAFÍO ESPAÑOL EN LA ANTÁRTIDA
En España, el pasado mes de diciembre Bego Alday – una antigua oficial del ejército y marina mercante con múltiples expediciones antárticas a sus espaldas – intentó convertirse en la primera persona “no man” en completar un Ironman en la Antártida, un reto enmarcado dentro de su proyecto Ironmanhuman y cuyo resultado se desvelará con el lanzamiento del documental del mismo, una narración en la que también explorará la sociología del género como una construcción cultural y como condicionante de la forma en la que las personas habitan en el mundo.








