Llega enero, el termómetro cae y, para el triatleta que tiene la mirada puesta en la temporada de media y larga distancia, el rodillo no siempre es la respuesta. Necesitas kilómetros de calidad en carretera. La marca italiana Alé Cycling lo sabe y nos presenta una propuesta de invierno que combina lo que más nos gusta: aerodinámica, alta visibilidad y una gestión térmica de primer nivel.
Si eres de los que sale aunque el cielo amenace lluvia, la chaqueta Traccia es tu aliada. Lo primero que destaca es su tratamiento DWR (Durable Water Repellent). No es un chubasquero plástico que te hace sudar; es una prenda técnica que repele el agua y el barro mientras deja que tu cuerpo respire cuando subes el ritmo en las series.
Está diseñada para un rango de temperaturas entre los 6°C y 12°C, ideal para esas mañanas frescas de la Meseta o los puertos de montaña. Su corte Racing Fit asegura que no haya flaneos innecesarios al bajar, optimizando cada vatio frente al viento.
Para las ciclistas que buscan rendimiento sin sacrificar el estilo, la chaqueta Web (gama Fan de Alé) es una lección de ergonomía. A diferencia de otras marcas que simplemente reducen tallas de hombre, Alé ha mapeado el cuerpo femenino para ofrecer una protección térmica superior en el pecho y los brazos, donde el viento castiga más.
Su tejido térmico interior es suave al tacto y retiene el calor corporal de forma excepcional. Además, incorpora detalles reflectantes de alta visibilidad, algo fundamental para esas tiradas largas que se nos echan encima del atardecer.
Nada arruina más un entrenamiento que las rodillas frías o una mala badana. Los Winter Bibtights (disponibles en versión específica para hombre y mujer) utilizan el tejido Superroubaix. Es ese material que, en cuanto te lo pones, notas esa capa de “felpa” que mantiene tus cuádriceps y articulaciones a la temperatura óptima.
Pero el secreto está en la badana 4HF (hombre) y W4HF (mujer). Con un acolchado de alta densidad en los puntos de presión sobre el sillín, están diseñadas para aguantar más de 4 horas de entrenamiento sin molestias. La elasticidad de los tirantes permite que el culotte se mueva contigo, evitando rozaduras en las transiciones de posición (de acoplado a escalador).
A menudo nos gastamos una fortuna en la bicicleta y olvidamos los pies. Los calcetines de invierno de Alé, fabricados con mezclas de lana Merino o fibras Thermocool, son el cierre perfecto. Tienen una caña de 18-20 cm para asegurar que no quede hueco entre el culotte y la zapatilla, manteniendo los dedos calientes incluso cuando el viento de cara intenta penetrar en las calas.
Seamos sinceros: cuando miras la etiqueta de Alé Cycling, la primera reacción suele ser un pequeño suspiro. Sí, es una equipación que podemos calificar de “cara” si la comparamos con marcas de gran superficie o réplicas de baja calidad. Sin embargo, en el triatlón de media y larga distancia, aprendemos rápido que lo barato sale caro cuando estás a 40 km de casa y empieza a lloviznar.
La calidad de las costuras, la durabilidad de la badana tras decenas de lavados y ese ajuste pro que no saca arrugas incómodas, tienen un precio. Al comprar Alé, no solo pagas por una prenda; pagas por el prestigio de una marca italiana que viste al pelotón profesional y por una investigación en materiales que te permite centrarte solo en tus vatios.
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