La crónica de sucesos lamentables en aeropuertos sigue para los triatletas de élite.
Hoy nos hacemos eco del caso de Clemente Alonso, que viajaba a Sudáfrica para participar en el IRONMAN. Para sorpresa suya, una vez en el aeropuerto, fue Air France y KLM los que se encargaron de decidir que se quedaba en tierra.
Todo ello, a pesar de que Alonso hubiese avisada y notificado previamente que facturaría consigo una bici, y habiendo pagado el correspondiente importe.
El caso es que la compañía final que gestionaba el vuelo, había cancelado el transporte de la bici a bordo del avión, por lo que el triatleta se quedaba sin su herramienta para competir y perdiendo el dinero del vuelo.
Así pues, Clemente deberá escoger si desembolsar otra vez dinero para viajar ‘in extremis’ a Sudáfrica, o si ‘tira’ los meses previos de entreno al traste y se vuelve a casa.
Aquí el hilo completo de lo sucedido:
Cada jornada será exactamente igual, 3,8 km nadando, 180 km en bici y 42,2 km…
La prueba catalana cuelga el cartel de completo y reunirá a 1.200 triatletas del 8…
La compañía estadounidense se hace con su mayor competencia con el objetivo de acelerar el…
El acumulado de los diez triatlones suman una distancia de 7,5 km de natación, 200…
Sara Pérez Sala será la anfitriona de la startlist de lujo que desembarcará el próximo…
El británico tenía una misión muy clara, marcar un ritmo constante para un grupo de…