La crónica de sucesos lamentables en aeropuertos sigue para los triatletas de élite.
Hoy nos hacemos eco del caso de Clemente Alonso, que viajaba a Sudáfrica para participar en el IRONMAN. Para sorpresa suya, una vez en el aeropuerto, fue Air France y KLM los que se encargaron de decidir que se quedaba en tierra.
Todo ello, a pesar de que Alonso hubiese avisada y notificado previamente que facturaría consigo una bici, y habiendo pagado el correspondiente importe.
El caso es que la compañía final que gestionaba el vuelo, había cancelado el transporte de la bici a bordo del avión, por lo que el triatleta se quedaba sin su herramienta para competir y perdiendo el dinero del vuelo.
Así pues, Clemente deberá escoger si desembolsar otra vez dinero para viajar ‘in extremis’ a Sudáfrica, o si ‘tira’ los meses previos de entreno al traste y se vuelve a casa.
Aquí el hilo completo de lo sucedido:
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