Hayden Wilde no sabe estarse quieto. Tras un 2025 de ensueño donde se coronó como Campeón del Mundo T100 tras una remontada épica —recordemos que sufrió un gravísimo accidente con un camión que le dejó 6 costillas rotas y un pulmón perforado—, el “kiwi” ha decidido empezar 2026 subiendo la apuesta. No le basta con ser el hombre a batir en el triatlón mundial; ahora quiere poner en jaque a los especialistas del ciclismo en ruta.

De la cabra de triatlón a la ruta: Un reto de vatios puros

El actual subcampeón olímpico ha confirmado su participación en los Campeonatos Nacionales de Ciclismo en Ruta de Nueva Zelanda 2026. Para un triatleta de su nivel, este no es solo un entrenamiento de calidad. Wilde ya ha demostrado en circuitos como el de las series mundiales o el propio T100 que sus números en el sector de ciclismo son de otra galaxia.

Sin embargo, el ciclismo de carretera es un animal diferente. Aquí no vale con rodar fuerte en solitario; entran en juego el drafting, la estrategia de equipo y esos cambios de ritmo explosivos que pueden dejarte fuera de juego en cualquier repecho.

¿Por qué este movimiento es clave para su temporada?

Para nosotros, los “Age Groupers” que peleamos cada vatio en el rodillo, ver a Wilde codearse con ciclistas profesionales es una lección de fisiología aplicada:

  • Capacidad Glucolítica: Wilde busca mejorar su “punch” para las transiciones y los ataques en el triatlón de corta distancia.

  • Manejo de la bici: En un pelotón profesional, la técnica se pule al máximo, algo vital para evitar caídas como la que casi acaba con su carrera el año pasado.

  • Umbral Funcional (FTP): Se estima que para estar delante en un Nacional de ruta, Hayden deberá sostener potencias cercanas a los 5.5 – 6.0 W/kg durante los momentos críticos de la carrera.

El inicio de un 2026 ambicioso

Wilde ya avisó hace unas semanas que este año sería de transición y experimentación. Tras hacer de liebre en el Medio Maratón de Tauranga (marcando un ritmo de 3:47 min/km “para ayudar a los amigos”), su incursión en el ciclismo confirma que su motor está más que recuperado.

¿Podrá un triatleta llevarse el maillot nacional frente a corredores del World Tour? En el pasado, figuras como Cameron Wurf ya nos enseñaron que la frontera entre disciplinas es cada vez más delgada. Lo que está claro es que el espectáculo está garantizado.