Reinosa y la estación de Alto Campoo han vuelto a demostrar por qué son la cuna de esta disciplina en España. En una jornada marcada por la exigencia física y la gestión del frío, Rodrigo Azabal y Aiara Garaialde se han alzado con las coronas nacionales, demostrando que en el triatlón de invierno no solo cuenta el motor, sino también la pericia técnica sobre los esquís.
Categoría Masculina: Azabal impone su ley en la nieve
La prueba masculina fue un auténtico duelo de estrategia. Desde los primeros kilómetros de carrera a pie por las calles de Reinosa, el ritmo fue frenético. Sin embargo, la diferencia se marcó en la ascensión hacia Alto Campoo.
Rodrigo Azabal supo gestionar los vatios en la subida y, sobre todo, realizar una transición fluida para afrontar el sector de esquí de fondo con ventaja. A pesar del empuje de los perseguidores, Azabal cruzó la meta con solidez, consolidándose como el referente actual de la disciplina.
Categoría Femenina: Garaialde no da opción
En la competición femenina, Aiara Garaialde dio un recital de principio a fin. Su capacidad para mantener una zancada potente en el sector de carrera le permitió llegar a la T1 con margen. Pero fue en el exigente circuito de esquí de fondo donde terminó de sentenciar la prueba.
La gestión de los ritmos en altitud y la técnica en los descensos fueron clave para que Garaialde se proclamara Campeona de España, dejando claro que su preparación específica para esta temporada invernal ha dado sus frutos.
El valor del “Age Grouper” en condiciones extremas
Más allá de la élite, el protagonismo fue para los triatletas de grupos de edad. Enfrentarse a un triatlón de invierno requiere una logística y una resiliencia extra: desde la elección de la cera para los esquís hasta la presión de los neumáticos en la BTT si el terreno está blando. Ver a cientos de triatletas de entre 35 y 55 años dándolo todo en la rampa de Alto Campoo es el mejor reflejo de la salud de nuestro deporte.









