Hablamos con el triatleta madrileño, uno de los cinco españoles que represente a la Triarmada en el Campeonato del Mundo Junior de triatlón que se celebra en Pontevedra este jueves.

Jonay Álvarez (Madrid, 2008) es otra de las grandes promesas del acuatlón y el triatlón nacional español. El madrileño llega a Pontevedra después de convertirse en julio en el campeón de Europa absoluto y júnior de acuatlón en Banyoles y ser sexto en la Copa de Europa Junior de Torremolinos, pero la historia del del Club Triatlón Vicálvaro es una de esas que no se explican desde el podio, sino que los podios se explican desde unos orígenes humildes en los que solo la fe en uno mismo y la voluntad y el ingenio de practicar el deporte que ama se imponen pese a todo. También a lo psicológico. Ahora esa persistencia y tenacidad llevarán a Álvarez a debutar a sus 18 años y en Pontevedra en un Mundial Junior.
Dejamos que él tome la palabra antes de la gran cita.
Un Mundial de triatlón junior que es para Jonay Álvarez…
“Hace un año o dos hubiese sido inimaginable para mi pensar que iba a estar compitiendo en un Mundial Junior. Era algo prácticamente imposible que no hubiera sido factible sin el cambio de rendimiento que he experimentado en ese lapso temporal. Es todo muy nuevo para mí todavía”.
Inverosímil para aquel muchacho que recuerda y reivindica sus raíces y su presente, pero cuyo relato también señala uno de los males endémicos del triatlón, la falta de recursos que acompaña en muchos casos a la base.
“Entreno aquí en mi casa, en un polígono. Es todo un sacrificio. Y, para alguien de Vicálvaro, Coslada que entrenaba un poco como le apetecía, sin tener muchos medios, llegar a un Mundial es llegar a un Mundial”.
“Más cuando en mis inicios solo confiaron en mí, mi padre, Dani Múgica y yo mismo”.
Hito labrado a pulso desafiando los obstáculos logísticos, los recursos humanos y técnicos, pero también superando a su propia mente. Una compleja con la que ha lidiado durante los últimos tiempos tal y como nos desvela…
“Este año me costó mucho arrancar. Perdí un poco la motivación y no ha sido hasta ahora que volví a encontrarme. Ahora vuelvo a estar motivado, pero al principio sentí que hacía las cosas por hacer y no hacía las cosas por mi”.
*Artículo escrito por Julen Andueza y Olatz Zubia.








