En triatlón hay una regla no escrita, si quieres nadar rápido, tienes que hacerlo a crol, pero hay historias que rompen ese guion.

La británica Jo O’Regan demuestra que no siempre hay una única forma de hacer las cosas. Con 42 años, madre de tres hijos y triatleta popular, compite en triatlones de larga distancia nadando a braza y aun así ha conseguido bajar de las 10 horas en un Ironman.

CUANDO TU CEREBRO NO ENTIENDE EL CROL

O’Regan lo explica con total naturalidad:
Mi cerebro simplemente no calcula el crol”.
Intentó aprenderlo, como hace cualquier triatleta, pero la técnica nunca terminó de encajar. En lugar de obsesionarse con ello, tomó una decisión poco habitual, competir siempre nadando a braza y lo sorprendente es que le funciona.

En pruebas como Challenge Roth completó los 3,8 km de natación en 1h 20′ y en el Mundial Ironman de Kona nadó en torno a 1h19′ en el Pacífico, un tiempo competitivo incluso en condiciones duras.

UNA HISTORIA QUE EMPIEZA CORRIENDO

Antes de llegar al triatlón, O’Regan era sobre todo corredora. Durante años compitió en maratón y llegó a marcar 2h40en el Maratón de Londres, un registro que ya habla por sí solo de su nivel.

Al triatlón llegó casi por casualidad. Tras una lesión mientras preparaba unas pruebas olímpicas de maratón, unos amigos le lanzaron un reto, hacer un Ironman, ella aceptó y se compró su primera bicicleta.

MENOS TÉCNICA, MÁS ESTRATEGIA

Lejos de obsesionarse con perfeccionar la natación, O’Regan tomó una decisión muy práctica, invertir su tiempo donde realmente podía ganar minutos, en su caso, eso significaba dedicar más horas a la bicicleta.

Su lógica es sencilla, la natación en Ironman es solo el primer paso para llegar a la bici y a la carrera, por lo que trata de pasarla lo mejor posible, sin obsesionarse y seguir en buenas condiciones la competición.

RESULTADOS QUE HABLAN POR SÍ SOLOS

En apenas tres años dentro del triatlón, O’Regan ha conseguido logros que muchos atletas persiguen durante décadas como por ejemplo dos clasificaciones para Kona, terminar un Ironman por debajo de las 10 horas, además de varios podios en pruebas de larga distancia.

En su primera participación en Hawái incluso fue de las últimas mujeres en salir del agua, pero remontó con fuerza en bicicleta y carrera.

UNA LECCIÓN PARA MUCHOS TRIATLETAS

La historia de O’Regan deja una idea muy clara, no todos los triatletas tienen que seguir el mismo camino.

Mientras muchos persiguen la técnica perfecta en las tres disciplinas, ella ha optado por algo más simple, trabajar con sus fortalezas.

Y esa decisión, poco convencional, la ha llevado a convertirse en una de las triatletas populares más rápidas del Reino Unido.